lunes, 13 de septiembre de 2010

Vuelve la superpotencia de Pérez

(Comentario copiado del Blog de Rafael Reig)

Parece razonable que, si un ayuntamiento contrata a un tío para desempeñar un trabajo, los concejales pregunten cuánto se le paga, cuáles son sus funciones y esa clase de cosas.

¿O no?

¿Razonable? ¡Naranjas! No saben los concejales con quién están hablando y el respeto que a ÉL se le debe.

No saben que vuelve… ya está aquí… viene a por ti… ¡¡LA POTENCIA DE PÉREZ!!

Échate a temblar.

El ayuntamiento de Cádiz contrató a Pérez Reverte para una muestra sobre la Constitución de 1812, y alguien preguntó cuánto le iban a pagar y qué iba a hacer.

Hay que joderse. A quién se le ocurre. La pregunta ofende, porque eso es como desconfiar de ÉL.

Increíble.

Como es natural, a Pérez Reverte le produjo malestar aquella polémica por lo que cobraría por dedicar dos años de mi trabajo a la exposición. (ABC, 11 septiembre 2010)

Dos años de SU trabajo: frente a tan generosa entrega, de valor incalculable, ¿a quién se le ocurre pedir cuentas?

Conclusión: hay tipos que no son unos caballeros.

El concejal (¡jodido rojo!) no sabía, como Fernando el Católico, que se enfrentaba al Gran Capitán: Picos, palas y azadones… ¡mil millones!

A ÉL nadie le pide cuentas.

Una pregunta así ofende cuando un héroe como Pérez decide dedicar dos años de SU trabajo a iluminar la vida de unos miserables gaditanos.

Ahora un concejal (¡comunista tenía que ser!) ha insistido en hacer preguntas y hasta ahí podíamos llegar.

Si Pérez Reverte se digna a dedicar un minuto de SU tiempo a la ciudad de Cádiz, lo que tienen que hacer los concejales, como sabe todo el mundo, es ponerse de rodillas a aplaudir, agradecidos, emocionados, con lágrimas en los ojos.

¡Ingratos!

No son más que gentuza.

Así lo ha dicho el académico:

Ni para bien ni para mal me apetece mezclarme en esos fangales ni oír más mi nombre en boca de gentuza de esa calaña. (ABC, 11 septiembre 2010)

¡Guau! Qué varonil.

Una pregunta: ¿por qué aceptó entonces Pérez la propuesta de esa gentuza? ¿Cuándo dijo que sí, que quería el puesto y que estaba dispuesto a cobrar dinero público, advirtió acaso que lo hacía al más puro estilo mafia: sin preguntas, sin que nadie pueda opinar en contra?

¿O él trató sólo con caballeros y señoras (la alcadesa del PP, por ejemplo) y ahora ha aparecido esa gentuza que pregunta cuánto va a cobrar y qué va a hacer a cambio de esa pasta?

Pues que los echen del ayuntamiento, no te jode. Que limpien el ayuntamiento de gentuza. Pérez no tiene por qué rebajarse a tratar con ellos: ÉL sólo trata con auténticas señoras del PP.

Míralos, la alcaldesa del PP y el académico: ¿a que se nota que son gente bien? Qué tronío, qué palmito, qué aplomo. Si hasta en foto huelen a perfume caro y agua de lavanda. Una auténtica señora y un auténtico caballero. No hablan de dinero, qué ordinariez.

Bueno, quizá, en su inocencia, Pérez Reverte, creyó que los concejales eran todos gente bien, caballeros, auténticos señores que nunca hablan de dinero.

No sabía que, como cuando levantas una piedra, luego iban a salir reptando esos insectos, esa canalla, esa plebe, la gentuza que quiere saber en qué se gasta el dinero publico.

Pensaría que iban a apoquinar sin hacer preguntas y que a ninguno se le ocurriría faltarle al respeto, a ÉL, ya que él dedicaba dos años de SU trabajo a la ciudad. Coño, se tenían que dar con un canto en los dientes.

Lo lógico hubiera sido besar el suelo que pisa y callar, ¿no?

¿Sabes lo que pasa y por qué a Pérez le ocurren estas cosas?

Pues porque ahora, desde que murió el Caudillo, en los ayuntamientos hay mucha plebe, ¡hasta comunistas!, gentuza que pregunta en qué se gasta el dinero.

No sé a dónde vamos a llegar. En tiempos de Franco, ¿alguien en Cádiz se habría atrevido a cuestionar a don José María Pemán? ¿A que no? ¡Pues entonces!

Esa gentuza no sabe con quién está hablando.

Es el problema de dejar votar a jornaleros y muertos de hambre: te meten gentuza de su calaña en el ayuntamiento. Y claro, estos tipos no saben cómo tratarle a ÉL, ni el respeto que se le debe.

Pérez Reverte, con la potencia de Pérez, podía haber bombardeado Cádiz él solo, a mano; podía haber escabechado a dos o tres concejales en un santiamén, podía haber pulverizado al ayuntamiento en pleno y triturado la ciudad entera… ¿lo ha hecho?

¡NO!

¡Ha tenido compasión!

¡Les ha perdonado la vida!

Qué detalle: Pérez es misericordioso.

En lugar de dejar caer su santa ira sobre la gentuza, en su bondad infinita, Pérez ha dimitido para que no ocurra ninguna desgracia:

También me conozco un poco y sé que al final acabaré ciscándome públicamente en la puta madre de alguien, y la liaremos. Así que mejor me quito de en medio. (ABC, 11 septiembre 2010)

Atiza, menos mal.

¡Ha evitado una catástrofe y el derramamiento de sangre, que él se conoce!

Un caballero, si acepta dinero público y alguien (responsable de ese dinero) tiene el atrevimiento de preguntar, siempre responde así:

-¿Cuánto piensas cobra por dos años de TU trabajo y qué funciones tienes en concreto?

-A que me cago en tu puta madre, gentuza…

-Tranquilo, tío, cuéntanos tu plan de trabajo…

-Me cisco en tu puta madre.

-Es para saber en qué gastamos el dinero de todos.

-Me cago en tu puta madre, gentuza.

Etc.

Pero Pérez ha tenido misericordia.

Que tengo yo mucho peligro, que me conozco, sujetadme que me los cargo a todos y me cago en su puta madre, sujetadme, coño, que si no les doy un escarmiento, etc.

Menos mal que, al final , ha decidido dimitir para que no ocurra ninguna desgracia.

Al lado de esta sobreabundancia de testículos, el Gran Capitán, don Gonzalo Fernández de Córdoba, era una auténtica nenaza.

En fin: tranquilo, Pérez, tranquilo: ya pasó todo.

La gentuza de esa calaña ya se ha ido, tranquilo.

Y además la gente bien pide tu vuelta por aclamación. No, no te preocupes. Vuelve, por favor: ¡Cádiz te necesita! No, nadie va a ir por ahí haciendo preguntas, nadie tomará TU NOMBRE en vano ni lo meterá en fangales. Favor que tú nos haces, comisariando exposiciones, dedicando tiempo de TU trabajo, todo te lo debemos, Pérez.

Mientras esperamos que la potencia de Pérez contenga su ira, y nos perdone la vida, y condescienda a que se le pase la rabieta, aún podemos pasar buenos ratos jugando con Bruno Vilas, que es una maravilla de chaval y habla en voz baja. Menos mal que nos queda Bruno, que demuestra que se puede ser muy hombre sin ciscarse en nada que no sea su pañal:

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