"Vivir es lo más raro del mundo. La mayoría de gente simplemente existe, eso es todo". Oscar Wilde
sábado, 31 de mayo de 2025
viernes, 30 de mayo de 2025
La trama de adjudicaciones opacas en la Xunta de Galicia de Feijoo
La trama de adjudicaciones opacas en la Xunta de Galicia vuelve a poner en evidencia el uso clientelar de los recursos públicos por parte del Partido Popular.
Según ha revelado Público, el Gobierno de Alfonso Rueda ocultó a la comisión parlamentaria que investiga los contratos a empresas afines al PP más de un millar de adjudicaciones concedidas a Eulen, el grupo empresarial vinculado a la hermana de Alberto Núñez Feijóo. En lugar de los 1.566 contratos que se conocen, sólo se entregaron 433 a la investigación parlamentaria.
La falta de transparencia no es un error administrativo, sino un escándalo político que expone cómo el PP utiliza las instituciones para beneficiar a su cúpula y su entorno.
Este caso refleja un modus operandi donde el acceso privilegiado a contratos públicos se convierte en una herramienta de enriquecimiento y consolidación de poder. La negativa del PP a aportar la documentación completa muestra una clara voluntad de ocultar información a la ciudadanía.
El Grupo Eulen, que ha sido favorecido en repetidas ocasiones por la administración gallega, también ha recibido adjudicaciones millonarias en otras comunidades donde gobierna la derecha. Este tipo de prácticas, lejos de ser aisladas, responden a un patrón histórico de nepotismo y favoritismo empresarial en la gestión del PP. La pregunta es inevitable: ¿cuánto dinero público ha ido a parar a los bolsillos de los allegados del partido mientras se desmantelan los servicios esenciales para la ciudadanía?
Mientras Feijóo sigue exigiendo regeneración democrática en Madrid, la sombra de la corrupción sigue acechando su gestión en Galicia. No es un caso aislado, es un modelo de gobierno basado en el ocultamiento y la protección de intereses privados. Si el PP no tiene nada que esconder, que entregue todos los contratos.
La regeneración democrática no puede ser solo un eslogan vacío. Galicia merece respuestas, y sobre todo, justicia.
Poesías de los niños de Jerez pàra los niños de Gaza.
Una poesía para recordar a
Palestina en las fiestas
escolares de graduación
de Jerez
Nana de guerra, una de las poesías elegidas
Mi ciudad está triste
El día en que conocimos la muerte y la traición,
se hizo atrás la marea,
las ventanas del cielo se cerraron,
y la ciudad contuvo sus alientos.
El día del repliegue de las olas; el día
en que la pasión abominable se destapara el rostro,
se redujo a cenizas la esperanza,
y mi triste ciudad se asfixió
al tragarse la pena.
Sin ecos y sin rastros,
los niños, las canciones, se perdieron.
Desnuda, con los pies ensangrentados,
la tristeza se arrastra en mi ciudad;
el silencio domina mi ciudad,
un silencio plantado como monte,
oscuro como noche;
un terrible silencio, que transporta
el peso de la muerte y la derrota.
¡Ay, mi triste ciudad enmudecida!
¿Pueden así quemarse los frutos y las mieses,
en tiempo de cosecha?
¡Doloroso final del recorrido!
Suheir Hammad. Poetisa palestina.
¿Está calando el genocidio de Gaza en la conciencia europea?
¿Está calando el genocidio de Gaza en la conciencia europea?
Pretender que el pueblo palestino haga cola armónicamente para recibir los dones del amigo americano-israelí es despreciar la complejidad de su sociedad
Se cumplen 600 días desde que Israel lanzó su campaña genocida sobre Gaza. Los misiles, los tanques, los drones y los francotiradores no han sido suficiente munición. Tampoco ha bastado el desplazamiento forzoso de la población, más de dos millones de personas baqueteadas de un lado a otro de la Franja. Esta misma semana, la escritora Neama Hassan contaba que era la undécima ocasión en que su familia cambiaba de refugio. Y que sus hijas habían conseguido salvar la albahaca. Las niñas sonreían con el tiesto en las manos.
Esta humanidad resiliente es la que Israel busca aniquilar. El bloqueo del acceso de la ayuda humanitaria desde hace 80 días, una semana antes de la ruptura del alto el fuego, ha provocado una situación de hambruna y enfermedad. Países tan remisos a cualquier condena a Israel como Francia, el Reino Unido e Italia, han alzado la voz esta vez. Pero también esto entraba en el guion israelí. Desde noviembre, mucho antes de la tregua y su ruptura, Israel venía planeando la transformación de la ayuda humanitaria, no ya del hambre, en un arma de guerra. Con lo que nunca ha contado Israel, por supuesto, es con la humanidad de los palestinos, es más, con su conciencia de sujetos políticos.
La privatización y militarización de la ayuda a través de la empresa Fundación Humanitaria de Gaza degrada a los palestinos a la condición de rebaño enjaulado, y pone de manifiesto el fondo colonialista del proyecto sionista que sustenta a los partidos en el Gobierno de Israel. La politización del reparto de víveres resulta de por sí humillante y una burla del sistema de Naciones Unidas.
Pretender que el pueblo palestino haga cola armónicamente para recibir los dones del amigo americano-israelí es despreciar la complejidad de la sociedad palestina. Es pretender que los palestinos sean víctimas perfectas, parafraseando al poeta Mohamed El-Kurd. Precisamente estos días se recuerda la fundación, hace 61 años, de la Organización para la Liberación de Palestina, hasta la fecha la única representante legítima del pueblo palestino (y no la Autoridad Nacional Palestina ni Hamás). La revolución, la resistencia, las negociaciones y la resiliencia forman parte de la memoria viva palestina. La historia no se borra de la noche a la mañana, como pretenden Netanyahu o Trump.
Hace 20 años, en mayo de 2005, la sociedad civil palestina llamó a la sociedad civil internacional al BDS, el Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel para poner fin a la ocupación y el apartheid. Jamás se pensó que este movimiento pacífico y civil, surgido a imitación del sudafricano, hubiera de afrontar un genocidio. Ha sido necesario el de Gaza para que planteamientos análogos hayan calado en los Estados y hoy oigamos al ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, hablar sin tapujos de “sancionar” a colonos, “dejar de vender” armas a Israel y “suspender” el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea e Israel.
Albares insiste en la solución de los dos Estados como “la única solución”. En esto, España también debería ser pionera y preguntar a los palestinos cómo conciben ellos su autodeterminación. Ahmad Aboul Gheit, secretario general de la Liga Árabe, que ha asistido estos días a las reuniones del Grupo Madrid, ha dado algunas pistas al incluir en el capítulo de las soluciones tanto los dos Estados como un único Estado, Palestina-Israel.
Luz Gómez es catedrática de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid. Su último libro es Palestina: heredar el futuro (Catarata, 2024).
Nuestra salud depende del barrio en el que vivimos
Nuestra salud depende del barrio en el que vivimos
Al entrar en Barcelona por el sur, tras dejar la autopista AP-7 y tomar la Ronda de Dalt, el primer barrio que aparece es Pedralbes, mientras que el último antes de salir hacia el norte es Vallbona.
A pesar de que la distancia entre ambos es de solo 14 kilómetros, en 2022 la esperanza de vida al nacer en Pedralbes alcanzó los 87,67 años, frente a los 77,66 años en Vallbona. Esta diferencia equivale a una reducción de ocho meses y medio de vida por cada kilómetro recorrido hacia el norte.

Salta a la vista que, en una ciudad como Barcelona, la esperanza de vida no se distribuye ni mucho menos de manera uniforme: es más alta en los barrios del suroeste, y más baja en los del noroeste y sureste.
Estas disparidades reflejan lo que se conoce como desigualdades en salud, es decir, variaciones en aspectos de la salud —en este caso, la esperanza de vida— entre grupos poblacionales definidos por factores sociales, económicos, demográficos o geográficos.
La renta, un factor de peso
No estamos ante desigualdades aleatorias. Si analizamos la renta disponible de los hogares per cápita por barrio. vemos que, mientras en Pedralbes asciende a 35 205,1 €, en Vallbona es de apenas 12 637,0 €. Es decir, casi tres veces menor. En general, los barrios con mayores ingresos presentan una esperanza de vida más elevada.

Para que una disparidad en salud sea considerada una desigualdad socioeconómica (health inequalities, en inglés), deben cumplirse dos condiciones: que sea socialmente injusta y que sea potencialmente evitable. En este caso, que los residentes de un barrio con mayor renta vivan más años no es justo, y podría mitigarse con medidas adecuadas.
No consuma noticias, entiéndalas.
¿Qué otros elementos influyen?
Además de la renta, otros factores contextuales vinculados al territorio –en este caso, el barrio– influyen en la salud, independientemente de las características individuales.
Entre ellos encontramos el acceso a los servicios sanitarios ( más limitado para las personas con menos recursos); las condiciones de vida (calidad de la vivienda, acceso a agua potable, saneamiento o exposición a la contaminación atmosférica y acústica); la disponibilidad de alimentos saludables; las oportunidades de empleo y educación y el diseño urbano.
Estos factores interactúan entre sí. Por ejemplo, las condiciones medioambientales pueden agravar las desigualdades socioeconómicas en salud de dos maneras. Por un lado, existe una exposición diferencial: los grupos económicamente más desfavorecidos suelen estar más expuestos a problemas ambientales, como la contaminación del aire. Por otro lado, los efectos adversos para la salud derivados de estos problemas afectan con mayor intensidad a las personas en situación de vulnerabilidad económica. Es lo que se conoce como susceptibilidad diferencial.
También la salud de ve mermada
Más allá de afectar a la esperanza de vida, estas desigualdades se extienden a casi todas las enfermedades. Un ejemplo paradigmático lo encontramos en la pandemia de covid-19
Un estudio en Cataluña reveló que, en las áreas básicas de salud de la comunidad, las zonas con menor nivel socioeconómico registraron mayores tasas de incidencia, hospitalización y mortalidad por covid-19, así como una menor cobertura vacunal. Los investigadores sugieren que las desigualdades en la vacunación podrían deberse a barreras estructurales, como la falta de acceso a información o dificultades logísticas, incluyendo problemas de transporte o para gestionar citas.
Por otro lado, el aumento del riesgo de muerte fue mayor en las provincias españolas con más desigualdad en la renta.
Además, la pandemia exacerbó las disparidades socioeconómicas en mortalidad, introdujo diferencias de género (con un mayor impacto en las mujeres) y tanto en enfermedades cardiovasculares como en alzhéimer se observaron variaciones significativas entre provincias según su nivel de desigualdad.
Intervención de las administraciones
Afortunadamente, todas estas desigualdades pueden reducirse mediante políticas públicas efectivas. Entre ellas, destacan las medidas macroeconómicas, como la redistribución de ingresos a través de impuestos o subsidios, la reducción del desempleo y la inversión en infraestructuras sanitarias y de transporte.
También son clave la mejora de las condiciones laborales y de vivienda, las intervenciones para reducir factores de riesgo conductuales (como el tabaquismo) y las acciones dentro del sistema sanitario para garantizar un acceso equitativo a la salud.
-
Cincuenta y cinco millas por hora es la velocidad máxima permitida en las carreteras comarcales estadounidenses. Rutas que atraviesan pobl...
-
L as calles han estallado y han dicho BASTA : intentando parar el desahucio de Maricarmen, en las acampadas y manifestaciones que recorre...




