La idea que desde Génova se hacían de lo que podían ser los comicios electorales autonómicos, los cuales se vienen sucediendo desde el pasado mes de diciembre, planteaba un escenario muy distinto a la realidad que enfrentan ahora. El Partido Popular, comandado por Alberto Núñez Feijóo, pareció observar una ventana de oportunidad, un camino por el cual, salvo en Andalucía, podían llegar a la mayoría absoluta en distintas regiones españolas si se aventuraban a adelantar la apertura de urnas. Los populares se veían fuertes, capacitados para doblegar al PSOE e independizarse de Vox. Lo primero sí se cumplió; no obstante, lo segundo ha quedado lejos de suceder y, ahora, se ven más condicionados que nunca por los de Abascal.

Feijó y su equipo atisbaron un escenario futuro por el cual el Partido Popular saldría mucho más reforzado. Sin embargo, los votos de los ciudadanos de las distintas comunidades autónomas han dejado a un PP que, aunque victorioso, sale tocado de estas elecciones regionales. La única noticia positiva que queda para los populares de esta serie de comicios es haberse distanciado tan notablemente del PSOE y haber marcado tanta diferencia a nivel de escaños, un golpe duro que, sin duda, ha causado daño a los socialistas. Ahora bien, a pesar de sus triunfos en las urnas, en Génova el ambiente que queda no parece ser tan entusiasta como se esperaba y, ahora, puede ser que queden más dolores de cabeza que sonrisas. 

Extremadura, Aragón, Castilla y León, Andalucía... Los populares han visto cómo la mayoría absoluta se disipaba ante ellos

En Andalucía se optó, finalmente, por esperar ante la solidez de la que disponía Moreno Bonilla, uno de los perfiles políticos cuyo apoyo electoral se ha mantenido más firme en los últimos años. No obstante, en Extremadura y Aragón sí optaron por adelantarse al calendario, cosa que también habría ocurrido, presumiblemente, en Castilla y León si no hubiera sido por lo cercano que quedaban en el tiempo los comicios ordinarios en esta comunidad autónoma.

María Guardiola, Jorge Azcón, Alfonso Fernández Mañueco y, ahora, Juan Manuel Moreno Bonilla. Estos cuatro líderes autonómicos del Partido Popular han visto cómo el horizonte que tienen por delante es muy diferente a cómo parecía presentarse. No solo por no haber alcanzado la cifra que les diera la mayoría absoluta y que, para casi todos ellos, se presentaba casi segura, sino también por verse obligados ahora a viajar de la mano con un socio de gobierno que no termina de resultarles el compañero más cómodo.

Los andaluces se pronunciaron este domingo y sus votos dejan un camino empedrado a Moreno Bonilla. Su perfil era el más solido de los cuatro líderes del PP mencionados anteriormente y, por ello, pocos esperaban que perdiera cinco escaños en estas elecciones, viéndose obligado a telefonear a Vox para conformar un pacto de gobierno si quiere volver a la presidencia de la Junta de Andalucía.

"Estabilidad o lío"... Moreno Bonilla finalmente tendrá jaleo y se espera que la "prioridad nacional" llegue también a Andalucía

A lo largo de la campaña electoral hubo una palabra que Moreno Bonilla pronunció en repetidas ocasiones: lío. Así, subrayaba que, si no lograba la mayoría absoluta, habría una inestabilidad que poco favorecería a Andalucía. Parece que habrá jaleo en esta región del sur de España que, contrariamente a lo que se esperaba, se espera ahora que halle un gobierno de coalición en su Ejecutivo autonómico.