El silencio de la UNESCO ANTE LA DESTRUCCIÓN DEL PATRIMONO EN GAZA

 La Gran Mezquita Omari en la ciudad de Gaza tras sufrir daños por un ataque israelí.

La Gran Mezquita Omari en la ciudad de Gaza tras sufrir daños por un ataque israelí. Ali Jadallah/Anadolu/Getty Images

El silencio de la UNESCO ante la destrucción del patrimonio en Gaza sienta un peligroso precedente

Desde octubre de 2023, la guerra de Israel en Gaza ha causado un sufrimiento humano masivo. Pero también ha devastado el patrimonio cultural del pueblo palestino.

En nuestro reciente artículo publicado en la revista International Journal of Heritage Studies, documentamos el alcance de la destrucción del patrimonio en Gaza y analizamos la respuesta sorprendentemente limitada de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Sostenemos que los fallos de la UNESCO tienen consecuencias más allá de Gaza, ya que debilitan la disuasión de los ataques contra los sitios patrimoniales a nivel mundial y corren el riesgo de normalizar la impunidad de este tipo de delitos en los conflictos.

Destrucción del patrimonio en Gaza

Gaza cuenta con un patrimonio rico y variado, con vestigios arqueológicos que se remontan al menos al año 1300 a. e. c. Durante mucho tiempo ha sido un cruce de culturas y ha estado bajo el control de los antiguos egipcios, griegos y romanos.

Gaza también alberga lugares históricos importantes para las tres religiones principales de la región: el judaísmo, el cristianismo y el islam.

Gran parte de este patrimonio cultural yace ahora en ruinas. La lista de evaluación de daños de la UNESCO en Gaza incluye 150 sitios que han sido dañados o destruidos desde que comenzó la guerra.

Nuestra misión es compartir el conocimiento y enriquecer el debate.

Algunos de ellos son lugares de importancia mundial. Dos figuran en la llamada Lista Indicativa, que incluye aquellos bienes susceptibles de ser declarados Patrimonio Mundial en un futuro:

Otros lugares dañados o destruidos incluyen:

  • La iglesia ortodoxa griega de San Porfirio, que data del año 425 y a veces se conoce como la tercera iglesia más antigua del mundo.

  • La Gran Mezquita Omari, del siglo VII, considerada la primera mezquita de Gaza, junto con su biblioteca del siglo XIII, que contiene manuscritos islámicos poco comunes.

  • El Qasr al-Basha, una fortaleza también conocida como Palacio Pasha, que fue construida a mediados del siglo XIII por el sultanato mameluco y se había convertido en un museo arqueológico.

  • Un cementerio romano (Ard-al-Moharbeen), que se cree que cuenta con al menos 134 tumbas que datan del año 200 a. e. c.

Los fracasos de la UNESCO

Aparte de crear esta lista, la UNESCO ha sido relativamente discreta en su respuesta, en comparación con el papel que ha desempeñado en otros conflictos.

Esto no significa que haya guardado silencio por completo. Ha emitido varias declaraciones condenando la destrucción en Gaza y pidiendo a “todas las partes implicadas que respeten estrictamente el derecho internacional”.

También ha elevado un sitio patrimonial a su Lista del Patrimonio Mundial en Peligro: el monasterio de San Hilarión. Esta medida refuerza la protección del sitio, con posibles sanciones por daños intencionados.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, nos preguntamos si la UNESCO realmente ha estado a la altura de las circunstancias. Nuestro análisis identifica un patrón de omisión y subestimación que es difícil de conciliar con el propio mandato de la UNESCO y la arquitectura jurídica que existe para proteger los bienes culturales en los conflictos armados.

Por ejemplo, la UNESCO no ha invocado públicamente la Convención de La Haya de 1954 en relación con Gaza, cuyo objetivo es proteger los sitios culturales durante los conflictos. La agencia la ha citado en prácticamente todos los conflictos importantes desde su ratificación.

Tampoco solicitó medidas urgentes al Consejo de Seguridad de la ONU ni a la Asamblea General de la ONU para proteger los sitios culturales. La agencia lo hizo en respuesta a los actos del Estado Islámico en Siria e Irak (incluida la profanación del sitio del Patrimonio Mundial de Palmira). En 2017, por ejemplo, el Consejo de Seguridad aprobó una resolución respaldada por la UNESCO que establecía una serie de medidas para ayudar a proteger el patrimonio cultural en situaciones de conflicto.

Del mismo modo, la UNESCO no ha colaborado con la Corte Penal Internacional ni con la Corte Internacional de Justicia para iniciar procedimientos contra Israel o funcionarios israelíes por la destrucción del patrimonio en Gaza. La agencia sí lo hizo tras los conflictos en los Balcanes y Malí. Estos juicios establecieron que la destrucción intencionada de bienes culturales durante un conflicto constituye un crimen de guerra.

Por último, la UNESCO no ha adoptado su enfoque habitual de nombrar explícitamente a Israel como responsable de la destrucción cultural en Gaza, paso que sí ha dado en muchos conflictos recientes. Esto incluye Ucrania, donde con frecuencia ha nombrado y condenado a Rusia como responsable.

¿Por qué la UNESCO ha sido tan cautelosa?

Una explicación ofrecida por los críticos es la restricción geopolítica. La UNESCO ha sido cada vez más criticada por su excesiva dependencia de las contribuciones voluntarias de los Estados. Esto puede hacer que la agencia se muestre reacia a enfrentarse a países poderosos por temor a alienar a sus partidarios.

Esta dinámica es evidente en la larga y tensa relación de la UNESCO con Israel y Estados Unidos. Ambos países se retiraron formalmente de la UNESCO en 2019 porque la agencia había descrito a Israel como una potencia ocupante en Gaza y Cisjordania, y había condenado su destrucción del patrimonio palestino.

Pero nosotros sostenemos que está ocurriendo algo más preocupante: la erosión de la voluntad y la capacidad de la UNESCO para activar las herramientas legales y normativas que ayudó a crear.

La UNESCO, que en su día fue una poderosa defensora de la protección de la cultura en todo el mundo, se ha ido convirtiendo poco a poco en una agencia tecnocrática y en gran medida ineficaz, que elude las cuestiones complejas y se ve paralizada por las divisiones internas.

Respuesta de la UNESCO

En respuesta a los argumentos aquí expuestos, la UNESCO envió un correo electrónico detallado en el que explicaba sus medidas para la protección del patrimonio en Gaza. Estos son algunos de los puntos planteados por un portavoz de la organización:

Sobre la cita de la Convención de La Haya de 1954:

En diferentes conflictos, la UNESCO a veces cita explícitamente la Convención de La Haya de 1954 […] y en otros casos utiliza la formulación más amplia “derecho internacional”.

La UNESCO también se comunica bilateralmente con los Estados Miembros interesados […] Esto se ha hecho en varias ocasiones mediante correspondencia dirigida a las autoridades de Israel, por ejemplo, para recordar a Israel sus obligaciones en virtud de la Convención de La Haya de 1954.

Sobre nombrar explícitamente a Israel como responsable:

La UNESCO no es un órgano judicial, por lo que su función no es asignar responsabilidades. En el caso concreto de Ucrania, hay varias decisiones del Consejo de Seguridad y/o de los órganos rectores de la UNESCO que pueden explicar determinadas declaraciones.

Sobre la falta de voluntad para utilizar sus herramientas y recursos en Gaza:

La UNESCO activa sus herramientas jurídicas, normativas y programáticas dentro de los límites de su mandato y de los fondos disponibles. Las necesidades son enormes, y aprovechamos esta oportunidad para renovar el llamamiento de la UNESCO en apoyo del pueblo de Gaza.


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Por qué Gaza es importante

La respuesta limitada de la UNESCO a la destrucción en Gaza es importante. La protección del patrimonio no consiste solo en salvar los sitios dañados e intentar reconstruirlos: también es fundamental para definir las conductas inaceptables y disuadir de futuras violaciones.

Cuando el organismo más importante del mundo en materia de protección del patrimonio cultural se limita a cautelosas generalidades, fomenta un entorno permisivo. Permite que esta destrucción se trate como un daño colateral lamentable de la guerra, en lugar de como un delito punible. Esto socava la credibilidad de la UNESCO.

También puede sentar un peligroso precedente. Si la destrucción a gran escala del patrimonio se produce a la vista de todo el mundo, sin repercusiones, los futuros beligerantes pueden creer que los costes de los delitos contra el patrimonio serán tolerados.

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