VITO QUILES COMO SÍNTOMA
Ante la agresión de Quiles, el Secretario General de los populares, Miguel Tellado, debería haber salido a defender el derecho de todo ciudadano a disfrutar de un ámbito de privacidad personal donde no debe penetrar nadie que no esté autorizado por cada sujeto. Era una buena ocasión de Tellado para distanciarse del comportamiento del antiguo jefe de prensa de Alvise Pérez y para mostrar que el Partido Popular no se identifica con los métodos ni con los mensajes de la extrema derecha. ¡Pero qué va!
Tellado volvió a mostrar la proximidad de su partido con la extrema derecha y habló de la “valentía” y del “arrojo” de Quiles (véase Xosé Hermida: “El periodismo según Tellado”, El País, 2 de mayo de 2026). ¿Alguien se extraña? ¿No ha apoyado el Partido Popular a otro pseudo-periodista del Congreso de los Diputados cuando la Mesa ha adoptado medidas para sancionarle e impedir que reviente las reuniones informativas de los Grupos Parlamentarios progresistas?
El Partido Popular arrastra cuatro problemas que probablemente impedirán que obtenga mayorías suficientes para alcanzar el Gobierno de la Nación:
- El primero es el odio y la rabia por no gobernar. No es nuevo, es un componente permanente del comportamiento de la derecha española desde el siglo XIX, pero con Alberto Núñez Feijóo ya es insoportable porque condiciona todos y cada uno de sus actos y de sus declaraciones públicas. Demuestra demasiada frustración y descontrol, y con ello no da confianza a los ciudadanos.
- El segundo es la excesiva inclinación hacia la extrema derecha. Núñez Feijóo ya compra todos los productos ideológicos y culturales que vende Vox, y ello le aleja del votante del centro.
- El tercero es el desprecio por el consenso democrático. La rabia, el odio y la frustración han llevado al Partido Popular a deslegitimar al Gobierno y a los partidos que lo apoyan, a situarlos extramuros de la democracia. Con ello niegan la alternancia y se atribuyen la representación universal de los ciudadanos.
- Y el cuarto, consecuencia de los tres anteriores, es la adopción de la tensión como método de oposición. Como contaba recientemente Enric Juliana, “Hay que tensar. Para eso trabaja gente como Vito Quiles” (“Mientras tanto”, La Vanguardia, 3 de mayo de 2026). La tensión quizá dé votos en caladeros fascistas, pero se los resta en el centro.
Si Núñez Feijóo o Tellado hubieran protestado por la burda maniobra del provocador Quiles, hubieran decepcionado a algunos de sus seguidores más fanáticos, pero habrían atraído a los votantes que necesitan para gobernar. Pero, en ese caso, ni Núñez Feijóo ni Tellado serían Núñez Feijóo y Tellado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario