Esta semana hemos dedicado espacio al I Encuentro por los Derechos Digitales, un evento organizado por el Gobierno de España y Mobile World Capital con una agenda poblada de nombres relevantes y diagnósticos honestos.
Giuliano da Empoli, el politólogo italiano que lleva años cartografiando cómo el poder tecnológico se alía con el poder político, resumió el estado de la cuestión en una frase que no todos comparten por su pesimismo: “La ventana de oportunidad para dominar los procesos digitales de manera ordenada se ha cerrado”.
Frances Haugen, la ingeniera que filtró los documentos internos que desnudaron a Facebook en 2021, llegó con una gráfica que resumía cinco años de trabajo en un jarro de agua fría: Meta es hoy sustancialmente más rentable que entonces. Pero también hizo una propuesta concreta, dirigida específicamente a las empresas europeas, sobre cómo usar el dinero publicitario como palanca de cambio.
El resto del encuentro —las intervenciones del ministro Óscar López, de la filósofa Carissa Véliz, de la académica Anu Bradford y de la exdirectiva de Facebook Yaël Eisenstat— completó un retrato bastante coherente de dónde estamos: con leyes europeas que nadie aplica, con ciudadanos que piden protección y con empresas que cada semana ingresan más dinero del que nadie es capaz de imaginar regulando.
¿Quiénes son los que más empujan? Los ciudadanos, que no tienen dudas sobre la necesidad de poner fin al anonimato en las redes para mejorar la calidad del espacio digital y que piden regulación. Sin medias tintas.
Buena semana.
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