domingo, 3 de mayo de 2026

Historia de la Tabacalera en Cádiz

 

Historia de la 

Tabacalera en Cádiz

Un detallado recorrido por los orígenes de la antigua Fábrica de Tabacos, hoy palacio de Congresos, a partir de documentos y mapas que dibujan cómo era la zona en el siglo XVIII

En 1741 es cuando se funda La Fábrica de Tabacos independiente de la de

 Sevilla

En 1828 se aprobó que la Fábrica de Tabacos se instalara en la antigua

 Alhóndiga, en Plocia

Plano de 1717 con el espigón del muelle, la muralla que cercaba la ciudad y detrás la alhóndiga (abajo en detalle).
Plano de 1717 con el espigón del muelle, la muralla que cercaba la ciudad y detrás la alhóndiga (abajo en detalle). / Archivos estatales
José Velázquez Repeto
- Ex trabajador de Tabacalera.

Para empezar esta historia nos situamos frente al Palacio de Congresos, en el año 1717, que es la fecha que se tiene de referencia, y por supuesto estaba bastante retranqueado en esa época. En la actualidad, y después de muchas transformaciones en el tiempo, se llega a un gran edificio que, hoy día, es el Palacio de Congresos de Cádiz.

A la izquierda, tenemos una cochera muy grande (lindando con el Callejón de los Negros), dejando un espacio con las viviendas frontales dando origen a la calle del Boquete (Plocia). Esta cochera fue almacén en el tiempo de vida de la Fábrica de Tabacos, hoy auditórium del Palacio de Congresos. Después, un callejón de dos metros y, bastante retranqueado, un arsenal-polvorín de construcción cuadrangular y patio central, casi pegado a la muralla, y en un lateral el inicio de la Alhóndiga, que se empieza a construir quitándole terreno al arsenal o polvorín. Le siguen unos pequeños locales llamados oficinas, probablemente para personal militar. La medida lineal de estos edificios frontalmente era de 180 pies castellanos de a tres en vara; por detrás de estas construcciones, la muralla o bastión de los Negros. A continuación, una cochera de forma triangular (que se incorpora mas tarde a Tabacalera), le sigue una calle estrecha que discurre entre los edificios y la muralla que llega hasta la calle Almirante Pes, siendo el origen de la Cuesta de las Calesas con su derribo en 1906. El agua de lluvia que corría por esta cuesta y la de Santo Domingo formaban con sus correntias boquetes en esta calle, y de ahí su nombre.

La parte trasera de la Alhóndiga lindaba con la muralla y esta con unos terrenos (origen del muelle de Cádiz), y saliendo de estos, un espigón que dice “muelle y batería que se movilizan en caso de vigilancia” (sic). No se puede calcular la longitud de este espigón, pero se pueden apreciar en sus laterales y cerca de la muralla escaleras de bajada al mar, siendo el origen del Bastión de San Antonio, posteriormente muelle comercial. También existieron en estos terrenos casetas y pequeños barracones, uno de vigilancia. En el año 1793 ya está conformado el muelle de Cádiz, con bastantes detalles en planos editados en ese mismo año y firmados por el arquitecto Luis Huerta.

Durante los años 1722 y 1737 se hicieron importantes obras para la ampliación del edificio de la Alhóndiga (quitando terreno al polvorín), conformándose poco a poco la calle del Boquete (Plocia), ya que hacia atrás no lo podía hacer debido a la muralla. Los locales, llamados oficinas, se añadieron a la Alhóndiga aumentado de esta forma la superficie de almacenamiento de grano. Con esta conformación de edificio se estuvo casi 50 años trabajando sin grandes cambios estructurales, solo pequeñas obras de adecuación.

Durante el reinado de Felipe V de España, se creó oficialmente en Cádiz por tres Reales Privilegios la Alhóndiga, como lugar de compra-venta de grano, harina, arroz y vino similar a las que existían en Sevilla, Málaga y otras ciudades de España. Durante este tiempo y sin cambios sustanciales, llegamos a 1786 donde se hizo una amplia e importante remodelación consistente en el aumento de la capacidad de los almacenes, los viales y la construcción de aljibes o pozos que se añadieron a los ya existentes para, de esta forma, almacenar agua. Estos pozos, ahora sótanos, que aún se conservan, servían para guardar trastos o enseres inservibles durante el periodo de vida de la Fábrica de Tabacos.

Se construyeron amplios viales para permitir la entrada y salida de carros (de tracción animal) para el trasiego y transporte de grano; lo que se pretendía con la obra era la fluidez de movimiento de mercancías. En su lateral derecho se levantó un muro de seguridad para separarla de la Lonja (situada en el compás de Santo Domingo y alrededores). Las dos vías principales de Cádiz en este tiempo eran la calle de la Aduana y la calle del Boquete.

Fuera del recinto, hacia la calle y delante del edificio, existió un mesón llamado de la Ciudad de Cádiz, cuyos terrenos también se añadieron a la ampliación (con el permiso del Rey al ser terrenos de la ciudad) para aumentar el almacenamiento de mercancías.


Se construyó hacia la calle un pequeño edificio rectangular, llamado muladar, separado del resto por un amplio espacio o vial donde se alojaban los carros y mulas, y donde también se depositaban las inmundicias. Este se convirtió en compartimento destinado a mulas y carros, cuarto de oficiales, cuarto de la tropa, cuarto de la guardia y cocinas.

Toda la obra y distribución de la misma, según se recoge, fue por indicación del general conde Alejandro O’Reilly, cuyo cuartel estaba situado en la misma calle del Boquete. (O’Reilly fue un militar irlandés al servicio de la corona española, destacando su presencia en Cádiz durante el reinado de Carlos III, unificando el cargo de la capitanía general con el gobierno de Cádiz. Su presencia en El Puerto de Santa María fue crucial con la construcción de una lonja, que hoy día es un icono de la ciudad. Vivió en la plaza del Polvorista en el Puerto y en Cádiz hay una calle que lleva su nombre).

Las características de este edificio (año 1717) era abovedado con techumbre de tejas, que se pueden observar en el mapa, era polvorín, cuartel y despacho del general (conde O’Reilly en 1786). Su superficie abarcaba la manzana Plocia-Callejón de los Negros-Lázaro Dou-San Juan de Dios; como se puede apreciar era bastante grande. Para acceder al muelle tenía una puerta en la muralla a la altura del Callejón de los Negros. Sus medidas escala 300 pies castellanos de a tres en vara para la planta y perspectiva, la medida de uno de sus laterales 80 pies. En el museo de Las Cortes de Cádiz hay un cuadro donado por la familia Aramburu en el que se se puede apreciar su tamaño y tipo de construcción.

Durante casi 45 años estuvo funcionando como Alhóndiga, solo con pequeñas obras para adecuarla a los cambios industriales, lo mismo que los viales.

Incluso en esta época ya se tenía conocimiento de la elaboración de tabaco en Cádiz, parece ser que a finales del siglo XVII y principio del XVIII ya se manipulaba tabaco en casas particulares llamadas talleres. Se data la primera fábrica (taller) hacia el año 1731, en un caserón situado en unos terrenos frente a la Puerta de Sevilla llamado Plataforma de Santa Cruz. Realmente funcionaban dependiendo de la Fábrica de Sevilla como una sección de la misma, empleando a 180 cigarreras. En estos mismos terrenos (Puerta de Sevilla-plataforma de Santa Cruz) se levantaría el edificio de la Aduana, por indicación del mariscal de campo Pedro Marín Lermeño (ingeniero de la corte) y siendo su arquitecto-director de la construcción Antonio Caballero.

En el año 1741 es cuando realmente se funda La Fábrica de Tabacos de Cádiz independiente de la de Sevilla, por lo que se considera la fecha real de la creación de dicha fábrica; seguiría funcionando en el mismo caserón y posteriormente se trasladaría a la calle del Rosario. A finales del siglo XVIII trabajaban 550 cigarreras, también se tienen conocimiento de trabajar el tabaco en otras casas particulares como en la calle de la Manzana (Corneta Soto Guerrero) y alguna más, pero no se tiene verdadera certeza.

Después de estos años de trabajo en casas particulares, se decide instalar la Fábrica en la antigua Alhóndiga, ya en práctica inactividad por los cambios comerciales, y se acuerda que se instale en este edificio de propiedad municipal y de poco uso, y sobre todo por la necesidad de dar trabajo a la población de Cádiz.

El Ayuntamiento, en un Cabildo municipal celebrado el día 20 de noviembre de 1828, acuerda la conveniencia de que se instale en Cádiz la Fábrica de Tabacos, a cuyo efecto se indica como lugar más adecuado el edificio llamado la Alhóndiga. Hechas las oportunas gestiones se aceptó el ofrecimiento, otorgándose la correspondiente escritura de cesión a la Hacienda Nacional el 14 de septiembre de 1829. Así mismo, se hacía constar que si el Rey tuviese conveniente la traslación a otro lugar, el edificio revertiría otra vez al Ayuntamiento. La fábrica estuvo funcionando durante 40 años en el mismo lugar, hasta que en 1870 el ministro de Hacienda, Laureano Figuerola, suprimió la Fábrica en Cádiz alegando recortes por “verificación de economía”.

En Cabildo de 19 de agosto de 1870, el alcalde propuso con laudable celo que se elevase exposición al ministro de Hacienda que la fábrica no se suprimiese. Así se acordó. El gobernador civil, Federico Villalba, se apresuró a comunicar por telégrafo el acuerdo del municipio al ministro de Hacienda, el cual respondió inmediatamente que, obligado a verificar economías por valor de 50 millones de pesetas a tenor de lo acordado por las Cortes, resultaba de la supresión de tres Fábricas de cigarros, según consta en los archivos. El traslado de toda la maquinaria a Sevilla se hizo por mar.

En 1871 (un año más tarde) se restablece de nuevo la Fábrica de Tabacos en el mismo lugar, mediante Real Decreto de 17 de marzo, y sobre todo por la mediación del Ayuntamiento de Cádiz, (el acuerdo se plasmó en un díptico impreso). El 31 de marzo de 1872, el Consistorio en pleno bajo masa con su alcalde a la cabeza, José María del Toro Castro, se dirigió al edificio de la Alhóndiga para hacer entrega del mismo a la Hacienda Nacional. En este mismo lugar se siguió trabajando durante 10 años más, pero al no poder aumentar la plantilla por su poco espacio, se decide una nueva edificación para poder contratar a más personal (sobre todo a mujeres, que son realmente las artífices de este trabajo) y mejorar su capacidad organizativa.

Así, en 1881 se acuerda la ampliación de la fábrica por cuenta del Ayuntamiento para dar trabajo a más de 4.000 mujeres (el trabajo era totalmente manual, no se empieza a mecanizar hasta 1889), siendo estas obras costeadas íntegramente por la Corporación Local por valor de 800.000 pesetas aproximadamente, y consistieron en el aumento de sus pisos, la separación de almacenes y la división de talleres. También se compró el terreno de una cochera colindante al Callejón de los Negros, donde se construirían dos años más tarde los almacenes (hoy auditórium del Palacio de Congresos).

Salón preparado para el ágape en la inauguración de la fábrica en 1881.
Salón preparado para el ágape en la inauguración de la fábrica en 1881. / Archivo Municipal

Durante los años de construcción de la nueva fábrica, el personal fue trasladado a las Bóvedas de Santa Elena en las Puertas de Tierra.

Esta edificación, de estilo neomudéjar, fue construida por el ingeniero de la Dirección General de Rentas Estancadas de las Oficinas Centrales de la Compañía Arrendataria de Tabacos, Manuel Serret y Comín, y fue director de las obras por parte del Ayuntamiento el ingeniero industrial Federico Gil de los Reyes. Se inauguró el 1 de octubre de 1887, palabras del director de la obra: bonita y severa fachada de ladrillo fino al descubierto, cuya vista deja adivinar el objeto para lo que está levantada (sic).

Hasta el año 1953 este edificio fue propiedad del Ayuntamiento de Cádiz, pero desde esa fecha, Tabacalera se hizo cargo totalmente de él pagando la cantidad de 4 millones de pesetas, los cuales se emplearon en la construcción del antiguo Estadio del Cádiz. En esta compra-venta el Ayuntamiento pidió la cantidad de 16,5 millones de pesetas alegando que había invertido mucho dinero, especialmente en los años 1883 y 1885. Esta venta se llevó a efecto por ser el presidente del Cádiz C.F. el mismo director de la fábrica en esa época.

En 1988 se cierra definitivamente el edificio de la Fábrica de Tabacos, con la entrega de la llave oficialmente al Ayuntamiento en un acto protocolario en el mismo momento del cierre de la cancela. Anteriormente, el personal fue trasladado poco a poco al nuevo Centro Industrial Tabaquero en la Zona Franca de Cádiz. Esta reseña histórica se ha podido plasmar gracias a esos miles de mujeres que con sacrificio compaginaron su vida con el trabajo.

La antigua Fábrica de Tabacos se convirtió en el Palacio de Congresos de Cádiz después de una profunda e importante transformación; el día 22 de septiembre de 1997 fue inaugurado por su Alteza Real Felipe de Borbón, hoy Rey de España.

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