lunes, 18 de mayo de 2026

En manos de la extrema derecha

 

En manos de la extrema derecha

Hasta el momento, hemos podido escuchar cómo Manuel Gavira 
habla sobre sus "prioridades nacionales" 
siguiendo a pies juntillas los dictados que le llegan desde Madrid.


Los andaluces han votado, y lo han hecho mayoritariamente, pasando de los 3.710.609 votos depositados en las urnas en las elecciones de 2022, a los 4.172.937 votos. O lo que es lo mismo, la participación ha pasado de un 58,36% del electorado (que ya subió casi dos puntos respecto a la de 2018) a un 64,80% en estos comicios. Lejos quedan las amplísimas participaciones de 1996 (77,94%), 2004 (74,66%) y 2008 (72,67%) en las cuales habrían coincidido con las elecciones generales, y en las que el Partido Socialista habría obtenido la mayoría simple en la primera contienda y la mayoría absoluta en las dos siguientes citas electorales aquí comentadas. 

No parece difícil atribuir a Aleix Sanmartín (spin doctor del presidente de la Junta de Andalucía) la parte que le toca, el proceso electoral en solitario elegido por Moreno Bonilla le ha funcionado al Partido Popular para revalidar su victoria, que no su Gobierno (de momento). Hasta ahora, hemos podido escuchar cómo Manuel Gavira habla sobre sus "prioridades nacionales", siguiendo a pies juntillas los dictados que le llegan desde Madrid. Veremos cómo maneja el todavía presidente de la Junta esta obligada radicalización del relato al que seguro le obligará su único posible aliado para formar Gobierno. No parece descartable, conociendo el bagaje del popular que todo esto acabe en una repetición electoral, por dos escaños, sí, por dos escaños. 

¿Qué habría sido de la izquierda, a la izquierda del PSOE, si esos 663.939 votos que han obtenido entre ambos partidos, se hubieran presentado bajo una única coalición?

Si nos vamos a comentar el resto de opciones políticas, relegadas ya a la oposición nuevamente, y tratando de analizar la situación política socialista desde un prisma benévolo, sus malos resultados sin paliativos, pueden ofrecer una pizca de esperanza como bien apuntaba Alberto Soler esta misma mañana en estas páginas. Esta victoria del PP en Andalucía, sin mayoría absoluta "rompe la imagen que el PP intenta consolidar desde hace tiempo, es decir, la idea de que existe una corriente imparable a favor de la derecha en toda España".

En el caso de las izquierdas a la izquierda del PSOE, los resultados son esperanzadores, cada uno en su justa medida. En el caso de Adelante Andalucía, la mejora es más que notable, cuadriplícando su representación respecto a los comicios anteriores. Bien por el jerezano José Ignacio García, que desprofesionalizando la carrera política y haciendo la pedagogía propia de su profesión (político no es una profesión, es una vocación, aunque cueste creerlo a día de hoy si miras, por ejemplo, al Senado), ha conseguido calar dentro del electorado de izquierdas en Andalucía, históricamente mayoritario. En el caso de Por Andalucía, la coalicion que regenta Antonio Maíllo, bien harían en reflexionar sobre lo buena noticia que es haber mantenido el grupo propio, para muestra un botón; si tienes a una persona cómo Juan Antonio Delgado, ex cabeza de lista por Podemos, por haber ganado unas primarias dentro del partido morado y lo relegas a una posición marginal por Cádiz, los resultados parecen hasta buenos. Recordemos, que se lo ofreció ser cabeza de lista por Jaén, que pudiera parecer un ofrecimiento prominente, empero estuvo acertado el ex guardia civil rechazándolo, ya que los resultados han sido seis escaños para el PP, cuatro para el PSOE y uno para VOX. Tenía razón Delgado al rechazarlo y preferir volverse a su pueblo. 

Dejo una pregunta en el aire para futuras posibles reflexiones, ¿qué habría sido de la izquierda, a la izquierda del PSOE si esos 663.939 votos que han obtenido entre ambos partidos, se hubieran presentado bajo una única coalición, llamémosla Unidas...?

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