El segundo escenario es la mayor debilidad del PP: un Vox más fuerte de lo previsto por los sondeos. Los datos de 40dB. dicen que el 10% de los votantes del PP en 2022 votarán ahora por Vox. Pero, ¿y si son algunos más? Aquí asumimos que Vox sube 1,5 puntos en votos y el PP los pierde. Resultado: la probabilidad de la absoluta del PP se desploma al 11%. En realidad, la mayoría del PP sufre en cuánto pierde votos. Da igual si los recoge Vox, el PSOE o la izquierda alternativa. Por eso aguanta mejor el siguiente escenario.
El tercer escenario es que la izquierda se movilice. Asumimos que un 1,5% del voto se desplaza del bloque derecha al de izquierda: PP y Vox pierden 0,75 puntos cada uno, que recogen PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía. Es plausible: en las generales de 2023, la región votó mucho más por la izquierda que en 2022. Con esa movilización, la absoluta del PP queda a cara o cruz: 49%.
El cuarto escenario es un recordatorio: la sorpresa también puede venir en sentido contrario, con un PP mejor. Si los populares logran un 45% de los votos, rozarían los 60 escaños y tendrían casi garantizada su mayoría absoluta.
En Andalucía podría frenarse el giro a la derecha que se ha visto en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Las encuestas dicen que PP, Vox y Se Acabó la Fiesta rondarán el 59% de los votos, muy cerca del 60% que lograron PP, Vox y Ciudadanos en 2022. Mi interpretación es que la derechización andaluza ocurrió antes. Y ha sido fuertísima: en apenas una década, la derecha ha pasado de lograr un 36% de los votos en las autonómicas de 2015 a rozar el 60% ahora. Andalucía, tradicionalmente a la izquierda del conjunto de España, se ha convertido en una región a su derecha. |
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