domingo, 10 de mayo de 2026

Cádiz se llena de espacios culturales sin un destino claro

Cádiz se llena de espacios culturales sin un destino claro

El anuncio de la cesión del CAS al Ayuntamiento para un fin 

desconocido conduce al anuncio de nuevos espacios sin funciones 

ni programas asignados



 De todos los anuncios que en plena batalla electoral se han aireado en material cultural, la cesión del Balneario de la Palma (actual Centro de Arqueología Subacuática) al Ayuntamiento de Cádiz por parte de la Junta de Andalucía se lleva la palma, nunca mejor dicho. Una promesa electoral que conduce a la inevitable pregunta: ¿Qué hacemos con otro espacio cultural municipal sin destino claro?

Dejando a un lado la incredulidad que ya de por sí provoca que en Cádiz salga adelante un proyecto de envergadura en un tiempo lógico y prudencial -véase la larga historia de Valcárcel, el nuevo hospital, Ciudad de la Justicia y un largo etc.-, el mero hecho de plantarnos con un nuevo edificio como podría ser el futuro CAS conlleva una reflexión. Porque no son pocos los contenedores culturales anunciados desprovistos de contenidos, ni tampoco los espacios que están en activo, pero sin apenas actividad. Hagamos un repaso.

Cerca del mismo CAS, el potente Castillo de San Sebastián ha sido ya cedido por el Estado al Consistorio gaditano tras su desafección, a la espera del convenio final con el gobierno central. En tiempos de Teófila Martínez, se acometió la rehabilitación de algunas de las casamatas de cara a la efemérides de 2012, que abrieron con cierta ebullición cultural expositiva, que en cero coma se desinfló hasta su cierre y casi ruina. La reapertura llegó hace apenas varios veranos con partidas municipales que han ido permitiendo pequeñas mejoras del enorme montante presupuestario que supone su total recuperación, alrededor de 3 millones se ha estipulado. Esto solo en lo que a su puesta a punto se refiere, pues su uso definitivo no se ha determinado aún.

Santa Catalina, justo en frente, se ha quedado fundamentalmente como gran mirador de las impresionantes vistas de La Caleta, con espacios de poco uso durante todo el año, sobre todo en invierno, aflorando más actos en la temporada estival y exposiciones puntuales el resto del año. Casi el mismo balcón al mar en el que reabrió el Baluarte del Orejón, antiguo Club Marte, donde la Asociación de Amigos de Fernando Quiñones mantiene una programación, pero con un salón de actos y un patio sin apenas uso municipal y que tampoco está abierto a la ciudadanía.

Siguiendo el recorrido de los baluartes, el de la Candelaria también es otro gran ejemplo de espacio infrautilizado, llenándose de contenido fundamentalmente en verano con el pistoletazo de salida en la Feria del Libro, conciertos y otras actividades; porque en invierno, salvo estas navidades, acoge programación cero. Recientemente, se ha anunciado que por fin abrirá el paseo superior, y poco más se sabe de la reapertura del local anexo a este baluarte, lo que era La Canela, que lleva bastantes años con el cartel de cerrado.

También clausuró sus puertas un buen día el baluarte de San Roque, que en su momento se restauró para sala de exposiciones, mientras que la continuación de este mismo baluarte en el frente de Puerta Tierra, lo que en en tiempos pretéritos fue la Casa del Niño Jesús, se incluiría en el futuro Plan de Fortificaciones que ha anunciado el Ayuntamiento, con una partida de 4 millones. Del total, una parte iría a estas bóvedas que desde hace décadas funciona como trastero municipal, y cuyo uso final tampoco ha trascendido.

El torreón sí que volvió a la vida con la experiencia inmersiva de la historia de las Puertas de Tierra y los Glacis hace un año aproximadamente. Una buena iniciativa en la cúspide defensiva que contrasta con lo desangelado del acceso a la misma torre, apenas señalizado, y el resto del paseo superior de este frente de hermosas vistas, pero con escasa la cartelería explicativa y contextualización de una de las grandes joyas históricas y patrimoniales de Cádiz.

Tampoco ocupa sus enormes espacios todo el tiempo el ECCO, donde puede verse la programación permanente de COSTUS, eso sí, ni terminan de ebullir como espacios museísticos de referencia el Litográfico y el Museo del Títere, con cierres puntuales debido a la falta de personal, que ya es otro tema.

Una buena ristra de lugares a los que ahora se suman los recién estrenados Depósitos de Tabacos en Extramuros, que acaba de abrir sus puertas al público tras un dilatado proceso con final feliz, concebido como un nuevo espacio social, de emprendimiento y cultural de alrededor de 5.000 metros cuadrados. Un lugar donde ya se han realizado las primeras actividades en el marco del Día del Libro, y que estos días se mantiene abierto hasta las doce de la noche para su uso como biblioteca para los estudiantes, en este tramo final del curso.

Pero la duda llega con la segunda fase, la que se encuentra frente por frente, las otras naves de los depósitos, que también están en proceso de recuperación en la segunda fase de las obras con cargo a los Next Generation. Otros tantos miles de metros cuadrados que se destinarán igualmente a uso cultural, y que se ha proyectado con una zona polivalente que incluye compartimentaciones móviles que incluye una zona de gradas. Otra incógnita por resolver.

Y aunque hay que subrayar que la recuperación de edificios históricos es siempre una buena noticia porque los alejan de la destrucción, es fundamental dotarlos de contenido y un plan a largo plazo que contemple sus usos y encaje en el modelo cultural planteado para Cádiz. Para ello es vital una partida presupuestaria que llene de vida estos lugares, que los colme de programas adecuados, o de poco sirve más allá de devolverlos a la vida, aunque sea sin vida.

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