La diferencia entre Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno es, sobre todo, estética. Ella convierte la política en confrontación permanente y titulares incendiarios; él prefiere el tono amable, las fotos institucionales y el discurso tranquilo. Pero el fondo ideológico y el modelo de gestión coinciden mucho más de lo que ambos quieren aparentar.

Durante años, Moreno Bonilla ha sido presentado como el “moderado” del Partido Popular, igual que antes se intentó vender esa imagen de Alberto Núñez Feijóo hasta que se destapó en Madrid. Sin embargo, bajo ese envoltorio más “suavón”, el presidente andaluz comparte gran parte de la estrategia política y económica de la derecha más dura del desgaste constante del Gobierno central, construcción de liderazgos personalistas y utilización de las instituciones autonómicas como plataformas de poder nacional.

Ayuso lo hace a golpe de choque cultural, “Sánchez, Sánchez, Sánchez”, “me gusta la fruta” y confrontación diaria con los comunistas bolivarianos okupas de la Moncloa. Moreno Bonilla opta por una erosión más lenta y silenciosa y más gota malaya, pero igualmente calculada. Uno dispara con lanzallamas; el otro utiliza silenciador. El objetivo político suele ser el mismo.

Ambos han construido liderazgos que pesan casi tanto como las propias siglas del Partido Popular. Madrid gira alrededor de Ayuso y Andalucía alrededor de Moreno. Sus campañas terminan convertidas en plebiscitos personales y los dos han levantado una potente maquinaria mediática y de comunicación institucional para reforzar su imagen. En ese terreno también coinciden. Ayuso domina el titular explosivo y la polarización constante; Moreno Bonilla cultiva la cercanía, los abrazos y la imagen de presidente tranquilo. Distintos estilos para un mismo proyecto político.

Dos rasputines y caballos de Troya

Y una misma ambición a medio plazo. El Conde Suavón y la nueva Emperatriz de Aguascalientes en el fondo son los dos aspirantes a suceder a presidente nacional del PP si en 2027 fracasa de nuevo en su intento de llegar a La Moncloa. Y para ese objetivo los dos tienen sus rasputines detrás, sus brujos que lo idearon y lo conforman a diario. Miguel Ángel Rodríguez, el suministrador del pinganillo de Ayuso y Elías Bendodo, el escultor del andalauz, el Pigmalión de Moreno, su caballo de Troya en Génova 13.

Las similitudes aparecen también en el modelo económico. Tanto Madrid como Andalucía han apostado por rebajas fiscales, atracción de capital y creciente dependencia del turismo y de la inversión privada. Andalucía ha intentado incluso replicar parte del llamado “modelo Madrid”, especialmente en materia tributaria y de captación empresarial.