La sanidad andaluza en la calle
La sanidad andaluza mide hoy en
la calle su pulso contra
el Gobierno
La huelga médica sostiene un apoyo en Andalucía del 22% sin avances
en las negociaciones del Estatuto Marco mientras
crece la presión en forma de marcha autonómica
desde San Telmo a la Delegación del Gobierno
En plena tercera semana de huelga médica nacional y sin avances formales en la mesa de negociación, Sevilla se convierte hoy en el epicentro de la gran movilización andaluza contra el Estatuto Marco. La capital andaluza acoge una manifestación llamada a concentrar a profesionales de toda la comunidad, en un momento clave del pulso entre el colectivo médico y las administraciones.
La marcha partirá desde el Palacio de San Telmo, sede del Gobierno andaluz, y recorrerá el centro de la ciudad hasta la Delegación del Gobierno en Andalucía. Un itinerario cargado de simbolismo que sitúa en el foco tanto a la Junta como al Ejecutivo central, en una protesta que trasciende el ámbito provincial y adquiere dimensión autonómica.
En los hospitales y centros de salud, la jornada se vive con mezcla de cansancio y determinación. El seguimiento en Andalucía se ha movido en torno al 22% en los últimos días, con diferencias entre provincias que van desde el 25,92% registrado en Sevilla el lunes hasta el 14% de Córdoba el martes. Unos datos que, pese a la variabilidad territorial, el colectivo interpreta como un respaldo sostenido en el tiempo, especialmente en el contexto de una huelga prolongada.
"Son porcentajes altísimos después de tantas semanas", resume Rafael Gómez, el vicepresidente del Sindicato Médico en Sevilla, uno de los sectores convocantes, convencido de que el compromiso sigue intacto. En su diagnóstico, la movilización no ha perdido fuerza y mantiene “un núcleo sólido de apoyo” que sostiene la protesta en toda Andalucía.
Entre el malestar y la reivindicación
La convocatoria de este miércoles se plantea como una demostración de unidad del colectivo médico andaluz. El llamamiento es explícitamente autonómico y busca una participación masiva que refuerce la visibilidad del conflicto más allá de los centros de trabajo.
Para los convocantes, la calle se convierte en el principal altavoz de unas reivindicaciones que llevan semanas sin avances concretos. El conflicto, insisten, no solo es laboral, sino estructural, al afectar a las condiciones de ejercicio profesional y a la sostenibilidad del sistema sanitario público.
El discurso sindical combina firmeza y apelación social. Gómez insiste en que la protesta no está dirigida contra los pacientes. "Esto no va con los ciudadanos, va por los ciudadanos", afirma, en un intento de subrayar que la movilización busca preservar la calidad asistencial y frenar la pérdida de profesionales.
En los centros sanitarios, muchos profesionales reconocen el coste personal de la huelga, pero también la convicción de que el momento exige una respuesta colectiva. La percepción que trasladan los convocantes es que el conflicto no se resolverá sin un acuerdo que incluya unos mínimos claros en materia de jornada, reconocimiento profesional y negociación específica.
La manifestación llega en un momento especialmente sensible del conflicto. Tras varias semanas de paros, el equilibrio entre resistencia y desgaste comienza a ser determinante, pero también lo es la capacidad de trasladar la protesta al plano político andaluz.
Si la participación responde al carácter autonómico de la convocatoria, el colectivo médico reforzará su posición en la negociación. En caso contrario, el conflicto podría entrar en una fase de prolongación con menor impacto público.
Mientras tanto, las administraciones siguen con atención la evolución de la jornada, conscientes de que el impacto asistencial empieza a notarse en distintos niveles del sistema. Por parte de los convocantes, la movilización de Sevilla puede marcar un punto de inflexión. O bien consolidar la presión del colectivo médico andaluz, o bien abrir una vía de acercamiento que permita desbloquear el conflicto.

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