La desigualdad global aumenta, pero disminuye en España
La extrema concentración de la riqueza amenaza la supervivencia del sistema democrático global. El sociólogo y primer catedrático Príncipe de Asturias Jesús M. De Miguel, advierte que el 10% de la población mundial posee las tres cuartas partes del patrimonio. Frente a esta preocupante tendencia, España emerge como una excepción, "gracias a las políticas redistributivas", pero no está exenta de desafíos. "España demuestra, en el contexto internacional, que la desigualdad no es el destino", reitera.

Vivimos en un mundo grande y diverso; cada vez más rico, pero desigual
Los frutos del desarrollo no se han redistribuido bien entre la población. Incluso nos hemos acostumbrado a que sea así, a pesar de que la desigualdad extrema no es un fenómeno reciente. Tras dos siglos de crecimiento económico global, la desigualdad extrema persiste. Que el mundo sea más desarrollado y productivo supone un progreso. El problema es que cada vez es mayor la desigualdad económica entre ricos y pobres y, además, la concentración de la riqueza en un grupo cada vez más reducido de personas es enorme. No solemos preocuparnos por conocer los datos exactos de estas desproporciones. Pero la disminución de la desigualdad —que se produce en pocos países— es una característica esencial de la democracia política. La desigualdad global aumenta... pero no en España.
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