La arquitectura del engaño: ¿cómo moldean las redes sociales la nueva cultura política?
Las redes sociales se han convertido en arquitectas de una nueva cultura política. En el debate de la Conferencia de Seguridad de Múnich, esta cuestión se ha situado en el centro de la agenda como una amenaza directa para Europa. Los datos en España respaldan esa preocupación: al incentivar la economía de la atención y amplificar el pensamiento conspirativo, estas plataformas erosionan los pilares del modelo democrático liberal. El resultado es un electorado que normaliza la mentira, prioriza la eficacia sobre los procedimientos democráticos y muestra una mayor predisposición hacia liderazgos autoritarios frente al orden basado en reglas.

La relación entre las plataformas digitales y las actitudes políticas conspirativas pueden afectar a los principios democráticos más básicos.Unsplash / Camilo Jiménez
El debate contemporáneo sobre el control de las redes sociales, la manipulación informativa y la propaganda no es un simple déjà vu del siglo XIX con la prensa o del siglo XX con la televisión. En aquellos casos, el problema principal era quién controlaba la difusión de la información. Con las redes, en cambio, el salto cualitativo es otro: no solo distribuyen contenidos, sino que moldean los criterios mismos con los que interpretamos la realidad. La economía de la atención, los algoritmos de recomendación y la circulación emocional de mensajes construyen un tipo de pensamiento con parámetros distintos —y a menudo contrarios— a los que ha promovido el proyecto ilustrado durante dos siglos: verificación, debate razonado, confianza en intermediarios epistémicos (prensa, ciencia, instituciones) y aceptación del pluralismo como norma.
Una de las consecuencias es el aumento del pensamiento conspirativo en una parte importante de la sociedad. Funciona como pensamiento crítico con el establishment y como una disposición sistemáticamente distante y desconfiada de las instituciones, de los expertos y de los medios de comunicación tradicionales. Este cambio, como no puede ser de otra manera, trae consecuencias considerables para nuestro modelo de vida y de pensamiento ilustrado.
Una de las consecuencias es el aumento del pensamiento conspirativo en una parte importante de la sociedad. Funciona como pensamiento crítico con el establishment y como una disposición sistemáticamente distante y desconfiada de las instituciones, de los expertos y de los medios de comunicación tradicionales. Este cambio, como no puede ser de otra manera, trae consecuencias considerables para nuestro modelo de vida y de pensamiento ilustrado.
"Cuando la actualidad se consume de forma intensiva por redes sociales, especialmente bajo exposición a desinformación, se consolida una cultura política más compatible con el populismo"
La evidencia apunta a un mecanismo claro: cuando la actualidad se consume de forma intensiva por redes sociales, especialmente bajo exposición a desinformación, no solo aumentan las creencias conspirativas; se consolida una cultura política más compatible con el populismo y con la aceptación de líderes que mienten sin pagar necesariamente un coste reputacional.
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