La violencia de género continúa dejando una profunda huella en Andalucía. Actualmente, 15.000 madres en la comunidad viven bajo protección policial tras haber denunciado situaciones de violencia por parte de sus parejas o exparejas.

Estas mujeres forman parte de los casos activos registrados en el sistema de seguimiento integral de violencia de género, conocido como VioGén, una herramienta del Ministerio del Interior que coordina a cuerpos policiales e instituciones para evaluar el riesgo y garantizar la seguridad de las víctimas.

Así, los datos muestran que una parte significativa de las mujeres protegidas tiene hijos a su cargo, lo que convierte la violencia machista no solo en un problema que afecta a las víctimas directas, sino también a miles de menores que crecen en entornos marcados por el miedo, la amenaza o la violencia. En muchos de estos casos, los menores también deben ser protegidos por las autoridades ante el riesgo de violencia vicaria o de sufrir agresiones derivadas de la situación de maltrato.

El perfil de las víctimas

El análisis de los datos permite dibujar un perfil predominante entre las mujeres protegidas por violencia de género en Andalucía. La mayoría de las víctimas son mujeres de entre 31 y 45 años, una franja de edad en la que se concentran muchos casos registrados en el sistema VioGén. En muchos casos se trata de mujeres que convivían con su agresor o habían mantenido una relación estable con él.

También es frecuente que las víctimas tengan uno varios hijos a su cargo, lo que complica aún más el proceso de salida de la violencia. La dependencia económica, la falta de redes de apoyo o el temor por la seguridad de los menores son factores que pueden dificultar la ruptura definitiva con el agresor. Asimismo, los expertos señalan que la violencia machista suele desarrollarse en contextos de control progresivo, aislamiento social y dependencia emocional o económica, lo que explica por qué muchas víctimas tardan años en denunciar.