El Puente Romano que reconstruyeron los árabes y que lleva siglos aguantando riadas

3
No ha quedado una televisión de España por hacer un directo desde la orilla sur del Guadalquivir en Córdoba. Detrás del reportero, una imagen que se ha convertido en el símbolo de las intensas lluvias que han sacudido al sur de la Península Ibérica y al norte de África: el Puente Romano de Córdoba soportando el rugido del Guadalquivir con la Mezquita Catedral de fondo.
Pero, ¿es romano el puente de Córdoba? Los arqueólogos e historiadores ya sostenían acalorados debates en foros académicos y hasta en cartas a periódicos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Si hay un símbolo de Córdoba es el puente con la Mezquita de fondo. ¿Y si en vez de romano el viaducto era árabe?, se preguntaban. En aquellos acalorados debates puso orden Antonio Blázquez en 1914, en el boletín de la Real Academia de la Historia en España. El puente en su origen había sido romano, sí. Pero fue casi totalmente reconstruido por los árabes.
El Puente Romano de Córdoba ha sufrido tantos cambios a lo largo de su historia como la propia ciudad. Los arqueólogos ya se han puesto de acuerdo en su origen romano. Aunque en la época republicana pudiese haber sido una estructura de madera o barcas que unía las dos orillas del río Betis en su margen más estrecho, ya en época de Augusto se construiría en piedra. Quedan restos romanos bajo su estructura original, pero la mayor parte de lo que es visible hoy en día es medieval, con una enorme cantidad de intervenciones incluso en el siglo XXI (la última financiada por la Junta de Andalucía y dirigida por el arquitecto Juan Cuenca).
En el estudio arqueológico del año 2005, cuando la Junta intervino no solo en el puente, sino en la Calahorra y en la propia Puerta del Puente, ya se señalaba que la datación que había que otorgarle al puente era una construcción original del siglo I, una reconstrucción casi total en el siglo VIII y finalmente otra intervención también importante en el siglo XIII. En todo este tiempo, el viaducto había resistido el rugir del Guadalquivir, pero no siempre en pie. Las riadas le habían provocado daños, aunque muchas veces difíciles de cuantificar.
El puente que se encontraron destruido los árabes
Christine Mazzoli-Guintard publicó en la revista Al-Mulk un estudio que combina fuentes textuales con aportaciones arqueológicas para analizar la historia del puente, sobre todo en su contexto urbano, andalusí y medieval. Así, destaca que en el año 711, cuando las tropas bereberes de Mugit conquistaron la Córdoba visigoda, los cronistas señalan que el puente estaba destruido. Los soldados vadearon el Guadalquivir antes de asaltar las murallas de Córdoba.
Pocos años después, entre el 719 y el 720, se llevó a cabo la reconstrucción del puente. “Los autores árabes suelen coincidir en atribuirla al gobernador al-Samḥ (719-721) y al califa de Damasco ‘Umar b. ‘Abd al-‘Azīz (717-720)”, según la historiadora. Pero el puente reconstruido no duró mucho. En torno al año 778, una fuerte crecida del río acabó derribando varios de sus arcos. No fue hasta el año 794 cuando el emir Hisham usó parte de los botines de guerra para financiar una reconstrucción del puente, destruido en época de su padre.
el artículo continúa después del siguiente mensaje
En el siglo X constan de nuevo varias riadas que acabaron destruyendo parte de la estructura del puente: en los años 900, 942 y 945. En el año 971 se inició una de las obras más ambiciosas de reconstrucción del puente. Tanto que“desapareció el peligro: las riadas de los años 974 (febrero y abril), 975, 992-993, 1008-1009 y 1010-1011 afectaron los zocos e inundaron la ciudad, pero sin dañar al puente”, señala Mazzoli-Guintard. Y ya no hubo que intervenir más, hasta finales del siglo XII y el siglo XIII, cuando se reforzó la torre de la Calahorra, construyendo un baluarte defensivo por el que hubo que integrar también al histórico puente sobre las defensas de la ciudad.
Desde entonces y hasta el siglo XIX, el puente permaneció casi inalterado. Eso sí, con constantes reparaciones, pero ya sin destrucciones similares a las de la época andalusí. Se añadieron imágenes, como la del Arcángel San Rafael, y se reforzaron los pilares. Pero no fue hasta finales del siglo XIX cuando se volvió a intervenir, especialmente en el tablero, en una reforma más integral. Ya en los años veinte del siglo XX se trabajó para adaptar el Puente Romano al tráfico rodado, a los vehículos, que sustituían al transporte animal y que necesitaba un asfalto muy diferente. Finalmente, y desde principios del siglo XXI, el Puente Romano de Córdoba es peatonal, tras una intervención que retiró gran parte de lo instalado en el siglo XX y que trató de devolver, con muchos matices, su imagen original a un viaducto que ha soportado y aguantado las grandes riadas del Guadalquivir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario