Perder la esperanza es peligroso, pero perder la perspectiva de lo que tiene sentido lo es aún más. En un mundo donde la inteligencia artificial difumina lo verdadero y lo falso, necesitamos como el aire espacios mediáticos saludables capaces de guiarnos. Y una estrategia de alfabetización mediática que no sea matar moscas a cañonazos, que nos ayude a discernir, a no aceptar cualquier relato como válido.
Los medios profesionales, con buena praxis y credibilidad, son un salvavidas democrático. La ultraderecha lo sabe y por eso los combate, en redes y en la calle.
No hablamos solo de informar, sino de sostener un marco de realidad compartida, en el que los ciudadanos puedan decidir con conocimiento. Sin ellos, la desinformación gana terreno y la política se convierte en un espectáculo de manipulación. Apostar por un periodismo riguroso es comprometerse con la verdad. Es la esperanza de los que creemos en que actuar tiene sentido.
¡Buena semana!
No hay comentarios:
Publicar un comentario