Presentación del informe 'Mujeres liderando la ONU en el siglo XXI' en Madrid. Fuente: GWL Voices Images.
La ONU, bajo el prisma de las mujeres: las cifras de la desigualdad dentro del orden multilateralista
A raíz del informe 'Mujeres liderando la ONU en el siglo XXI' de GWL Voices, se han desgranado datos de calado que reflejan el peso femenino en el orden mundial
Presentación del informe 'Mujeres liderando la ONU en el siglo XXI' en Madrid. Fuente: GWL Voices Images.
Madrid ha sido epicentro en esta recta final de diciembre de unas jornadas en clave internacional marcadas por las voces femeninas. Con la presentación del informe ‘Mujeres liderando la ONU en el siglo XXI’, se constató un hecho que marca la abismal diferencia: tan solo ocho mujeres de 56 candidaturas se postularon a la Secretaría General de Naciones Unidas. Ninguna de ellas fue elegida.
El punto de partida de la discusión de estas jornadas se ha focalizado en una pregunta clave: ¿Es hora de tener una primera secretaria general en la ONU? Desde 1945, cuando se cumplen 80 años de su fundación, este organismo internacional que vela por la paz y el cumplimiento de los Derechos Humanos, nunca ha contado con una mujer como principal mandataria dentro de su puesto de mando. Un hecho que se traduce en el evidente poder masculino en los principales organismos internacionales.
La práctica de estas últimas ocho décadas choca con la Carta que mujeres y hombres firmaron para ser elegidos en las mismas condiciones de igualdad para todos los órganos de Naciones Unidas, ¿ha llegado el momento del cambio para dar paso a que una mujer se convierta en la primera secretaria general en 2026?
Las cifras hablan por sí solas
El informe elaborado por GWL Voices refleja una realidad acuciante que se viene extendiendo en todas estas décadas marcando el paso de la estructura del multilateralismo en los órganos de poder, con voces y decisiones masculinas imperantes.
Al examinar 62 instituciones multilaterales, se componen de cuatro ejes a tener en cuenta: liderazgo ejecutivo, alta dirección, órganos directivos y Representaciones Permanentes en Naciones Unidas. En ellas, la representación global femenina es del 46%, pero el patrón masculino permanece. Sin embargo, organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) o el Banco Mundial nunca han tenido una mujer presidenta.
Ejemplo de ello se achaca a su vez a que las mujeres ocupan el 29% de los asientos directivos. Al igual que 72 países nunca han designado a una mujer como Representante Permanente ante la ONU -entre ellos, España-; que desde 1947 se han celebrado 20 Asambleas Generales sin la participación de una sola mujer en ese rol y que, demás de 2.800 representantes en la ONU, solo 219 han sido mujeres.
2026, ¿el año en que una mujer ocupará la Secretaría General de la ONU?
Cada diez años, es turno de que la secretaria general de la ONU cambie de puesto de mando y, en este 2026, el turno será de Antònio Guterres, quien deberá dar paso a la próxima figura diplomática el 31 de diciembre de este año. Hasta entonces, todas las puertas están abiertas, siendo durante este transcurso el debate y la discusión interna la que marcará el paso de quién tomará el testigo y, especialmente, si lo hará una mujer por primera vez después de 80 años.
Fue en 2016 cuando la ONU llegó a poner en marcha un proceso más transparente en la elección de candidatos, siendo entonces cuando se postularon a ello siete mujeres frente a seis hombres, entre las que figuraron las tres diplomáticas que este jueves encabezaron la programación del GWL Voices: Helen Clark, Susana Malcorra e Irina Bokova, aunque finalmente Guterres resultó designado.
Ahora, de nuevo en este proceso de selección, cabe recordar la dinámica. Las candidaturas han de ser presentadas por los Estados miembros, siendo el Consejo de Seguridad el que dé el pistoletazo de salida para seleccionar a los diplomáticos a finales de junio, teniendo en el calendario como fecha clave el próximo 9 de junio en Génova con un “debate voluntario” para darse a conocer ante la ciudadanía.
Cuando se alcance un acuerdo, recomendarán a la persona seleccionada a la Asamblea General, encargada de formalizar el nombramiento. En este punto, aunque aun queda un año por delante, ya suenan algunos nombres reconocidos, entre los que destacan el presidente de Chile, Gabriel Boric, o el jefe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi. Entre voces femeninas, destacan la actual jefa de la Agencia de la ONU para el Comercio y Desarrollo, la costarriqueña Rebeca Grynspan, o la argentina Virginia Gamba.
La suerte está echada y, en el transcurso de este año con una deliberación que se prevé ardua, profunda y extensa, que una mujer pueda alcanzar este grado en la diplomatura internacional sería un avance más en el progreso geopolítico. En lo que concierne a la postura de España bajo esta premisa, el presidente del Gobierno así lo defendió este viernes al cierre de las jornadas de GWL Voices: “El feminismo y el multilateralismo van de la mano”, definiendo que el debate sobre aupar la secretaría general de la ONU a cargo de una mujer como “una oportunidad histórica”.

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