Tras años de negar su responsabilidad y ningunear a las víctimas, la Iglesia católica se ha bajado del pedestal y ha reconocido su obligación de reparar los daños de los abusos sexuales cometidos. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, y el de la Conferencia Española de Religiosos, Jesús Díaz Sariego, firmaron ayer un convenio por el que la Iglesia indemnizará a las víctimas por los abusos que no tengan ya recorrido judicial. El Defensor del Pueblo supervisará el proceso y en caso de discrepancia, fijará la cuantía de la indemnización.
Las víctimas celebran que sea una institución del Estado la que supervise las reparaciones: “Nos sentimos más seguros, la Iglesia ha sido un desastre”, dice uno de los abusados. Pero quieren negociar la cuantía, que no está decidida, y piden claridad en los baremos.
- Opinión | No tenéis perdón. Por Alejandro Palomas. “Debería alegrarme del acuerdo, pero lo que se ha negociado es no aplicar la justicia”, sostiene.
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