martes, 17 de julio de 2012

Y ¿cuándo se esforzará Guindos y los suyos?


De Guindos
El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha pedido esta mañana a las grandes compañías del IBEX que moderen las retribuciones de sus directivos para, según sus palabras, “compartir esfuerzos y arrimar el hombro”. Lo dice un responsable público que no ha sido capaz, junto a su Gobierno, de reducir sueldos, prebendas y privilegios a la clase política. Es decir, se mantiene la regla: ¿pedir responsabilidades y esfuerzos? Sí, pero siempre a los demás.
No seré yo quien justifique, ni mucho menos, que en momentos de serias dificultades haya altos cargos directivos y miembros de consejos de administración que se suban el sueldo (el sueldo medio fue de 7,5 millones, un 5 por ciento más). Y menos si de las empresas de las que estamos hablando son entidades financieras que han necesitado dinero público para no caer. Pero resulta, cuando menos, llamativo escuchar al señor de Guindos hablar de moderación y de compartir esfuerzos cuando los esfuerzos están siendo asumidos, exclusivamente, por los contribuyentes.
La brutal subida del IVA, que ahogará aún más un consumo en encefalograma plano; el recorte a la prestación por desempleo, con más de 5 millones de personas sin trabajo en el país; la eliminación de la paga extra de los funcionarios y su consiguiente reducción salarial; el hachazo a los autónomos con la subida de las retenciones por el IRPF del 15 al 21 por ciento, que hará aún más difícil su supervivencia; la exclusión del sistema público de salud de cientos de medicamentos; el ‘repago’ farmacéutico; el incremento de las tasas universitarias… ¿Dónde están los esfuerzos compartidos por todos? En esta nómina de medidas, ¿dónde están los esfuerzos suyos y de sus compañeros tanto en el Gobierno como en el resto de administraciones? Realmente, ¿no cabe la reducción de sueldos, altos cargos, asesores, coches oficiales…?
Mientras el esfuerzo sigue recayendo en los mismos hombros, el Gobierno, ese al que no le tiembla el pulso al poner sobre la mesa 35.000 millones de euros para salvar una entidad financiera sin exigir responsabilidades políticas (o penales) o al aprobar una amnistía fiscal para expiar los pecados de los defraudadores a precio de saldo, reclama compartir los esfuerzos. ¿Para cuándo predicar con el ejemplo? ¿Hasta cuándo pospondrán sus esfuerzos, con los que, al menos, tener cierta autoridad moral con la que pedir que se arrime más el hombro?
Vía | El País

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