La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, junto a su pareja Alberto González Amador. EP.
Miami, Nueva York, ahora México… la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no detiene su gira internacional por la que, más allá de Europa, este año ha pisado ya suelo estadounidense y, próximamente, aterrizará en mexicano.
Algunos de los desplazamientos de la lideresa autonómica se han producido, a ojos de la oposición, a modo de huida en momentos que se antojaban delicados para ella o alguien de su entorno. Y en este escenario entra de lleno su novio, Alberto González Amador.
Da la casualidad asimismo de que varios de los desplazamientos que la baronesa regional está llevando a cabo fuera de Madrid y de España para atraer inversión -así lo deslizan siempre fuentes de Sol- coinciden con países o territorios en los que su pareja ha tenido negocios, socios o algún elemento propio de su actividad empresarial.
Testaferros, socios detenidos, facturas falsas o sociedades pantalla
En junio de 2025, por ejemplo, acudió a Miami con rectores universitarios para situar a la capital como destino educativo y, ya en agosto, volvió, pero esta vez de vacaciones, precisamente con el empresario. Aquí González Amador constituyó una empresa en Boca Ratón (estado de Florida), muy cerca de la ciudad.
De hecho, en EEUU se concentra una parte importante de los negocios de la pareja de Ayuso, de un modo u otro; a veces por medio de compañías, otras por nombres de nombres de empresarios. En estas aparece, por ejemplo, Juan Carlos González Pérez, uno de los socios de la pareja de la política ‘popular’ y que fue detenido recientemente por la presunta comisión de los delitos de contrabando, conspiración y falsedad documental. Recibió 17.500 euros en concepto de alquiler por una oficina en el barrio de Hortaleza (Madrid), tal y como tuvo constancia este periódico.
Ahora la presidenta de Madrid acude a México, donde se encuentra otro enlace de González Amador, Maximiliano Eduard Niederer González -conocido como Max-, a su vez testaferro de la pareja de la responsable de la administración Sol en las dos mayores facturas con las que habría defraudado a Hacienda en el ejercicio 2020-2021.
La relación del novio de Ayuso con la firma en la que operó en este país viene, sin embargo, de más atrás, cuando “actuó como secretario ad-Hoc” en 2013. Entretanto, el pasado 31 de enero, la jueza ordenó localizarle porque su defensa no le había facilitado la dirección.
Además de las salidas al exterior, la dirigente del PP se reunió hace algo más de tiempo, en 2024, con la embajadora de Costa Rica, Adriana Bolaños, a la que invitó a tener un encuentro formal en la Real Casa de Correos para estrechar lazos culturales y fomentar el turismo entre las partes, según la propia Comunidad de Madrid.
Para no perderse, hay que hablar a continuación de Maxwell Cremona, la empresa principal de González Amador, entendiendo como tal que con esta se lucró en 2020, durante lo peor de la pandemia, con la venta de mascarillas. A su alrededor, destacan varias sociedades, una de ellas, precisamente, en el país costarricense que le emitió una factura por valor de 922.585 euros.
En el ámbito de las visitas institucionales, se encuentran otras como la del embajador de Panamá en España, Héctor Ernesto de Sedas, en julio de 2025. En esta zona, el novio de Ayuso también hizo negocios entre 2021 y 2022, con una firma que administró después de sus ilícitos a la Agencia Tributaria. Se disolvió en ese último año tras dos ejercicios en los que las firmas dispararon su facturación y cometieron los delitos al disminuir sus beneficios sirviéndose de facturas falsas y sociedades pantalla.
Al choque con Pedro Sánchez
Más allá de que algunas de las aquí mencionadas ocurren tiempo después de los presuntos fraudes y se centran, sencillamente, en visitas institucionales a la capital española, lo que llama más la atención es el asunto de los viajes. En este sentido, subrayar que algunos de ellos se producen en momentos controvertidos para la presidenta, su entorno o, sencillamente, de tensión mundial.
El principio de estas líneas narraba la visita de Ayuso a Miami, por ejemplo, en 2025, pero lo cierto es que ha acudido en años anteriores; lo mismo que a Texas. El último viaje a esta parte del mundo fue a Nueva York, donde se reunió con el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, fue a un espectáculo flamenco y recibió un galardón por su reconocimiento a “la libertad y el pueblo judío”. Todo ello en un contexto en el que medio mundo condena el genocidio perpetrado por Israel sobre Palestina.
En la última semana, la administración Sol anunciaba que el próximo domingo Ayuso iría a México en un viaje de diez días en el que se reunirá con empresarios, acudirá a una gala de cine o recibirá la medalla de la Libertad u homenajeará al conquistador Hernán Cortés. Esto último de nuevo coincide con esa suerte de batalla cultural, ya que tanto el Gobierno de España como el Jefe de Estado, Felipe VI, han reconocido en los últimos meses el “dolor” de los pueblos originarios durante la conquista de América.
Un detallado recorrido por los orígenes de la antigua Fábrica de Tabacos, hoy palacio de Congresos, a partir de documentos y mapas que dibujan cómo era la zona en el siglo XVIII
En 1741 es cuando se funda La Fábrica de Tabacos independiente de la de
Sevilla
En 1828 se aprobó que la Fábrica de Tabacos se instalara en la antigua
Alhóndiga, en Plocia
Plano de 1717 con el espigón del muelle, la muralla que cercaba la ciudad y detrás la alhóndiga (abajo en detalle). / Archivos estatalesJosé Velázquez Repeto - Ex trabajador de Tabacalera.
Para empezar esta historia nos situamos frente al Palacio de Congresos, en el año1717, que es la fecha que se tiene de referencia, y por supuesto estaba bastante retranqueado en esa época. En la actualidad, y después de muchas transformaciones en el tiempo, se llega a un gran edificio que, hoy día, es el Palacio de Congresos de Cádiz.
A la izquierda, tenemos una cochera muy grande (lindando con el Callejón de los Negros), dejando un espacio con las viviendas frontales dando origen a la calle del Boquete (Plocia). Esta cochera fue almacén en el tiempo de vida de la Fábrica de Tabacos, hoy auditórium del Palacio de Congresos. Después, un callejón de dos metros y, bastante retranqueado, un arsenal-polvorín de construcción cuadrangular y patio central, casi pegado a la muralla, y en un lateral el inicio de la Alhóndiga, que se empieza a construir quitándole terreno al arsenal o polvorín. Le siguen unos pequeños locales llamados oficinas, probablemente para personal militar. La medida lineal de estos edificios frontalmente era de 180 pies castellanos de a tres en vara; por detrás de estas construcciones, la muralla o bastión de los Negros. A continuación, una cochera de forma triangular (que se incorpora mas tarde a Tabacalera), le sigue una calle estrecha que discurre entre los edificios y la muralla que llega hasta la calle Almirante Pes, siendo el origen de la Cuesta de las Calesas con su derribo en 1906. El agua de lluvia que corría por esta cuesta y la de Santo Domingo formaban con sus correntias boquetes en esta calle, y de ahí su nombre.
La parte trasera de la Alhóndiga lindaba con lamuralla y esta con unos terrenos (origen del muelle de Cádiz), y saliendo de estos, unespigón que dice “muelle y batería que se movilizan en caso de vigilancia” (sic). No se puede calcular la longitud de este espigón, pero se pueden apreciar en sus laterales y cerca de la muralla escaleras de bajada al mar, siendo el origen del Bastión de San Antonio, posteriormente muelle comercial. También existieron en estos terrenos casetas y pequeños barracones, uno de vigilancia. En el año 1793 ya está conformado el muelle de Cádiz, con bastantes detalles en planos editados en ese mismo año y firmados por el arquitecto Luis Huerta.
Durante los años 1722 y 1737 se hicieron importantes obras para la ampliación del edificio de la Alhóndiga (quitando terreno al polvorín), conformándose poco a poco la calle del Boquete (Plocia), ya que hacia atrás no lo podía hacer debido a la muralla. Los locales, llamados oficinas, se añadieron a la Alhóndiga aumentado de esta forma la superficie de almacenamiento de grano. Con esta conformación de edificio se estuvo casi 50 años trabajando sin grandes cambios estructurales, solo pequeñas obras de adecuación.
Durante el reinado de Felipe V de España, se creó oficialmente en Cádiz por tres Reales Privilegios la Alhóndiga, como lugar de compra-venta de grano, harina, arroz y vino similar a las que existían en Sevilla, Málaga y otras ciudades de España. Durante este tiempo y sin cambios sustanciales, llegamos a 1786 donde se hizo una amplia e importante remodelación consistente en el aumento de la capacidad de los almacenes, los viales y la construcción de aljibes o pozos que se añadieron a los ya existentes para, de esta forma, almacenar agua. Estos pozos, ahora sótanos, que aún se conservan, servían para guardar trastos o enseres inservibles durante el periodo de vida de la Fábrica de Tabacos.
Se construyeron amplios viales para permitir la entrada y salida de carros (de tracción animal) para el trasiego y transporte de grano; lo que se pretendía con la obra era la fluidez de movimiento de mercancías. En su lateral derecho se levantó un muro de seguridad para separarla de la Lonja (situada en el compás de Santo Domingo y alrededores). Las dos vías principales de Cádiz en este tiempo eran la calle de la Aduana y la calle del Boquete.
Fuera del recinto, hacia la calle y delante del edificio, existió un mesón llamado de la Ciudad de Cádiz, cuyos terrenos también se añadieron a la ampliación (con el permiso del Rey al ser terrenos de la ciudad) para aumentar el almacenamiento de mercancías.
Se construyó hacia la calle un pequeño edificio rectangular, llamado muladar, separado del resto por un amplio espacio o vial donde se alojaban los carros y mulas, y donde también se depositaban las inmundicias. Este se convirtió en compartimento destinado a mulas y carros, cuarto de oficiales, cuarto de la tropa, cuarto de la guardia y cocinas.
Toda la obra y distribución de la misma, según se recoge, fue por indicación del general conde Alejandro O’Reilly, cuyo cuartel estaba situado en la misma calle del Boquete. (O’Reilly fue un militar irlandés al servicio de la corona española, destacando su presencia en Cádiz durante el reinado de Carlos III, unificando el cargo de la capitanía general con el gobierno de Cádiz. Su presencia en El Puerto de Santa María fue crucial con la construcción de una lonja, que hoy día es un icono de la ciudad. Vivió en la plaza del Polvorista en el Puerto y en Cádiz hay una calle que lleva su nombre).
Las características de este edificio (año 1717) era abovedado con techumbre de tejas, que se pueden observar en el mapa, era polvorín, cuartel y despacho del general (conde O’Reilly en 1786). Su superficie abarcaba la manzana Plocia-Callejón de los Negros-Lázaro Dou-San Juan de Dios; como se puede apreciar era bastante grande. Para acceder al muelle tenía una puerta en la muralla a la altura del Callejón de los Negros. Sus medidas escala 300 pies castellanos de a tres en vara para la planta y perspectiva, la medida de uno de sus laterales 80 pies. En el museo de Las Cortes de Cádiz hay un cuadro donado por la familia Aramburu en el que se se puede apreciar su tamaño y tipo de construcción.
Durante casi 45 años estuvo funcionando como Alhóndiga, solo con pequeñas obras para adecuarla a los cambios industriales, lo mismo que los viales.
Incluso en esta época ya se tenía conocimiento de la elaboración de tabaco en Cádiz, parece ser que a finales del siglo XVII y principio del XVIII ya se manipulaba tabaco en casas particulares llamadas talleres. Se data la primera fábrica (taller) hacia el año 1731, en un caserón situado en unos terrenos frente a la Puerta de Sevilla llamado Plataforma de Santa Cruz. Realmente funcionaban dependiendo de la Fábrica de Sevilla como una sección de la misma, empleando a 180 cigarreras. En estos mismos terrenos (Puerta de Sevilla-plataforma de Santa Cruz) se levantaría el edificio de la Aduana, por indicación del mariscal de campo Pedro Marín Lermeño (ingeniero de la corte) y siendo su arquitecto-director de la construcción Antonio Caballero.
En el año 1741 es cuando realmente se funda La Fábrica de Tabacos de Cádiz independiente de la de Sevilla, por lo que se considera la fecha real de la creación de dicha fábrica; seguiría funcionando en el mismo caserón y posteriormente se trasladaría a la calle del Rosario. A finales del siglo XVIII trabajaban 550 cigarreras, también se tienen conocimiento de trabajar el tabaco en otras casas particulares como en la calle de la Manzana (Corneta Soto Guerrero) y alguna más, pero no se tiene verdadera certeza.
Después de estos años de trabajo en casas particulares, se decide instalar la Fábrica en la antigua Alhóndiga, ya en práctica inactividad por los cambios comerciales, y se acuerda que se instale en este edificio de propiedad municipal y de poco uso, y sobre todo por la necesidad de dar trabajo a la población de Cádiz.
El Ayuntamiento, en un Cabildo municipal celebrado el día 20 de noviembre de 1828, acuerda la conveniencia de que se instale en Cádiz la Fábrica de Tabacos, a cuyo efecto se indica como lugar más adecuado el edificio llamado la Alhóndiga. Hechas las oportunas gestiones se aceptó el ofrecimiento, otorgándose la correspondiente escritura de cesión a la Hacienda Nacional el 14 de septiembre de 1829. Así mismo, se hacía constar que si el Rey tuviese conveniente la traslación a otro lugar, el edificio revertiría otra vez al Ayuntamiento. La fábrica estuvo funcionando durante 40 años en el mismo lugar, hasta que en 1870 el ministro de Hacienda, Laureano Figuerola, suprimió la Fábrica en Cádiz alegando recortes por “verificación de economía”.
En Cabildo de 19 de agosto de 1870, el alcalde propuso con laudable celo que se elevase exposición al ministro de Hacienda que la fábrica no se suprimiese. Así se acordó. El gobernador civil, Federico Villalba, se apresuró a comunicar por telégrafo el acuerdo del municipio al ministro de Hacienda, el cual respondió inmediatamente que, obligado a verificar economías por valor de 50 millones de pesetas a tenor de lo acordado por las Cortes, resultaba de la supresión de tres Fábricas de cigarros, según consta en los archivos. El traslado de toda la maquinaria a Sevilla se hizo por mar.
En 1871 (un año más tarde) se restablece de nuevo la Fábrica de Tabacos en el mismo lugar, mediante Real Decreto de 17 de marzo, y sobre todo por la mediación del Ayuntamiento de Cádiz, (el acuerdo se plasmó en un díptico impreso). El 31 de marzo de 1872, el Consistorio en pleno bajo masa con su alcalde a la cabeza, José María del Toro Castro, se dirigió al edificio de la Alhóndiga para hacer entrega del mismo a la Hacienda Nacional. En este mismo lugar se siguió trabajando durante 10 años más, pero al no poder aumentar la plantilla por su poco espacio, se decide una nueva edificación para poder contratar a más personal (sobre todo a mujeres, que son realmente las artífices de este trabajo) y mejorar su capacidad organizativa.
Así, en 1881 se acuerda la ampliación de la fábrica por cuenta del Ayuntamiento para dar trabajo a más de 4.000 mujeres (el trabajo era totalmente manual, no se empieza a mecanizar hasta 1889), siendo estas obras costeadas íntegramente por la Corporación Local por valor de 800.000 pesetas aproximadamente, y consistieron en el aumento de sus pisos, la separación de almacenes y la división de talleres. También se compró el terreno de una cochera colindante al Callejón de los Negros, donde se construirían dos años más tarde los almacenes (hoy auditórium del Palacio de Congresos).
Salón preparado para el ágape en la inauguración de la fábrica en 1881. / Archivo Municipal
Durante los años de construcción de la nueva fábrica, el personal fue trasladado a las Bóvedas de Santa Elena en las Puertas de Tierra.
Esta edificación, de estilo neomudéjar, fue construida por el ingeniero de la Dirección General de Rentas Estancadas de las Oficinas Centrales de la Compañía Arrendataria de Tabacos, Manuel Serret y Comín, y fue director de las obras por parte del Ayuntamiento el ingeniero industrial Federico Gil de los Reyes. Se inauguró el 1 de octubre de 1887, palabras del director de la obra: bonita y severa fachada de ladrillo fino al descubierto, cuya vista deja adivinar el objeto para lo que está levantada (sic).
Hasta el año 1953 este edificio fue propiedad del Ayuntamiento de Cádiz, pero desde esa fecha, Tabacalera se hizo cargo totalmente de él pagando la cantidad de 4 millones de pesetas, los cuales se emplearon en la construcción del antiguo Estadio del Cádiz. En esta compra-venta el Ayuntamiento pidió la cantidad de 16,5 millones de pesetas alegando que había invertido mucho dinero, especialmente en los años 1883 y 1885. Esta venta se llevó a efecto por ser el presidente del Cádiz C.F. el mismo director de la fábrica en esa época.
En 1988 se cierra definitivamente el edificio de la Fábrica de Tabacos, con la entrega de la llave oficialmente al Ayuntamiento en un acto protocolario en el mismo momento del cierre de la cancela. Anteriormente, el personal fue trasladado poco a poco al nuevo Centro Industrial Tabaquero en la Zona Franca de Cádiz. Esta reseña histórica se ha podido plasmar gracias a esos miles de mujeres que con sacrificio compaginaron su vida con el trabajo.
La antigua Fábrica de Tabacos se convirtió en el Palacio de Congresos de Cádiz después de una profunda e importante transformación; el día 22 de septiembre de 1997 fue inaugurado por su Alteza Real Felipe de Borbón, hoy Rey de España.
España es uno de los países más longevos del mundo. Pero el análisis del sociólogoJesús M. De Miguelintroduce una pregunta que desmonta el triunfalismo:¿vivimos mejor o solo más tiempo?
Los datos confirman el éxito:
Más de 84 años de esperanza de vida.
Liderazgo europeo y previsión de encabezar el ranking global en 2040.
Pero también revelan la paradoja:
La esperanza de vida saludable es entre 10 y 11 años inferior.
El avance en longevidad se desacelera.
Vivir más implica convivir más tiempo con enfermedades crónicas.
El foco, por tanto, cambia: del cuánto al cómo.
El artículo desmonta algunas intuiciones:
Los centenarios siguen siendo una excepción, no una tendencia.
La ventaja femenina persiste, pero se reduce.
El progreso existe, pero cada vez es más lento.
Y apunta a una idea central para la política pública: el objetivo ya no puede ser solo alargar la vida, sino mejorar su calidad.
Más información en https://agendapublica.es/noticia/20991/anadir-anos-vida-vida-anos?utm_source=Agenda+P%C3%BAblica&utm_campaign=8882adfc7a-EMAIL_CAMPAIGN_2020_10_08_05_49_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_452c1be54e-8882adfc7a-116874817
El matonismo forma parte de las estrategias de la extrema derecha a lo largo de la historia, desde el nazismo, el fascismo y el franquismo en la Europa de la primera mitad del siglo XX, hasta los escuadrones ultras en Latinoamérica y los comandos paramilitares en la órbita post-soviética durante los años 70, 80 y 90.
La violencia política y la parafernalia cuasi-militar han seguido acompañando los discursos odiadores y populistas de las formaciones ultraderechistas en las democracias occidentales del siglo XXI.
La gran novedad y el peligro añadido en este tiempo está en la normalización de las estrategias violentas por parte de la derecha tradicional, antaño partidaria de los valores europeístas de la libertad, la igualdad y la democracia, antónimos del matonismo y el empleo de la fuerza bruta para ejercer el poder.
Es lo que está sucediendo en España con la asimilación por parte del PP de los valores y comportamientos de la ultraderecha de VOX. La justificación y defensa que el partido de Feijóo está haciendo del matonismo protagonizado por Vito Quiles es buena muestra de ello.
El acoso violento de Quiles a Begoña Gómez en una cafetería de Madrid se disfraza de periodismo, quiere ser política, y no es una cosa ni la otra, sino simple matonismo.
Se trata de un comportamiento anti social y delictivo, que es preciso denunciar, condenar y erradicar, con las fuerzas de seguridad pública, con el Código Penal y con la acción de la Justicia. La convivencia democrática amenazada por el matonismo ultra debe ser defendida, con las armas del Estado de Derecho.
¿Cuál es la razón del matonismo que intenta sustituir a la política y al periodismo?
En política, algunos llegan a la conclusión de que con sus ideas no pueden alcanzar el poder por las buenas, porque jamás convencerán a las mayorías y, en consecuencia, deciden asaltar el poder por las malas. Si sus listas no obtienen votos suficientes, procuran intimidar y arrinconar con violencia a los adversarios, a fin de retirarles de la escena pública.
La violencia ultra se ejerce a veces de manera directa y bruta, a cargo de sicarios de baja estofa, como Quiles y otros personajes parecidos, a los que se retribuye con dinero público desde administraciones derechistas.
El matonismo de los sicarios se complementa con otras acciones algo más sutiles, desde algunos medios y pseudo medios de comunicación, que difunden desinformación, bulos, mentiras, tergiversaciones y medias verdades, con la intención explícita de desacreditar a los adversarios políticos progresistas. La estrategia se completa con determinadas acciones judiciales abusivas, iniciadas sin fundamento legal por organizaciones ultras.
Lo que ocurre en la política desde siempre, se reproduce ahora en el periodismo. Se disfraza de periodismo el matonismo activista ultra de toda la vida. El acoso violento y la difusión de bulos contra los adversarios políticos se trata de vender como periodismo, y se pretende hacer pasar a los sicarios ultras, como Quiles, por auténticos profesionales de la información.
Algunos han decidido que resulta más fácil y lucrativo servir al poder que a la verdad. Que es más fácil y rentable inventar que investigar. Que se obtienen más seguidores y aplausos más atronantes con invectivas que con informaciones, con adjetivos que con hechos, con insultos que con respuestas. Hacen negocio, pero no es el negocio del periodismo. Es otra cosa, mucho más fea. Matonismo.
Lo malo es que la convivencia democrática requiere de política y de periodismo para sobrevivir, y cuando la política y el periodismo desaparecen ante los matones de medio pelo, la calidad de nuestra democracia se resiente.
Ya no se trata de resistirles. Se trata de contraatacar, en defensa de la democracia, con la ley en la mano. Contra el matonismo.