jueves, 30 de abril de 2026

Movilizaciones en toda España por el derecho a la vivienda

 


Comisiones Obreras ha manifestado su compromiso decidido para contribuir activamente en las movilizaciones sociales que se irán desarrollando y extendiendo en los próximos meses dentro del territorio español. Para iniciar esta serie de acciones, el sindicato ha anunciado que participará en la manifestación convocada para el próximo 24 de mayo en la ciudad de Madrid, un evento que pretende visibilizar la problemática social relacionada con la vivienda y su acceso justo.

Esta postura fue comunicada públicamente por Unai Sordo, quien ejerce como secretario general del sindicato, durante su intervención ante el Congreso de los Diputados el pasado 28 de abril, fecha en la que se llevó a cabo la votación respecto a la aprobación del decreto de prórroga de alquileres, un tema crucial para la agenda social del país.

En su discurso, Unai Sordo hizo especial énfasis en que la vivienda representa actualmente el gran problema social que enfrenta España, considerado además como una posible fuente de profunda fractura social en los tiempos venideros.

No sólo se trata de una cuestión social de gran magnitud, sino que supone también un desafío económico de primer nivel, dado que repercute directamente en la estabilidad financiera de millones de personas. Destacó que una cantidad significativa de ciudadanos se encuentra extremadamente preocupada y afectada por los elevados precios tanto de los alquileres como de las hipotecas, un fenómeno que agrava las dificultades para acceder a una vivienda digna y asequible en el país.

En ese contexto, Comisiones Obreras organizó una concentración frente al Congreso de los Diputados con el objetivo claro y contundente de exigir a los grupos políticos representados en dicha Cámara que procedan a convalidar el decreto que prorroga los plazos de los contratos de alquiler. El sindicato advirtió que sería una irresponsabilidad grave desde el punto de vista político y social que, ante un contexto marcado por un incremento constante y significativo de los precios, la mayoría de los congresistas decidiera no apoyar este decreto.

Este decreto tiene como finalidad proteger a las personas que en los meses próximos renovarán sus contratos de alquiler para que no sufran subidas desproporcionadas o brutales en sus cuotas, medidas que resultan necesarias e ineludibles para afrontar de manera efectiva y seria el problema estructural de la vivienda en España.

Además, el sindicato subraya que ninguna persona debería verse obligada a destinar un porcentaje superior al 30% de sus ingresos económicos para poder acceder a una vivienda digna, ya sea en modalidad de alquiler o en propiedad. Por ello, Unai Sordo argumentó que es imprescindible diseñar un paquete de medidas mucho más amplio y ambicioso que las propuestas que actualmente se encuentran sobre la mesa política. Aunque reconoció que este real decreto resulta absolutamente necesario dada la situación de emergencia, enfatizó que es insuficiente por sí solo para resolver la compleja problemática que afecta al sector.

Nunca ha habido una necesidad tan clara como la de disponer de al menos dos millones de viviendas a precios asequibles en los próximos diez años, afirmó el secretario general, insistiendo en que es fundamental establecer límites en los precios de los alquileres en aquellas zonas consideradas como tensas o con alta demanda. También es prioritario poner en alquiler o a la venta viviendas vacías para que estén disponibles a precios razonables.

Esto se podrá lograr mediante medidas de carácter fiscal que penalicen el uso de la vivienda con fines especulativos, así como aquellas que se mantengan vacías mientras son necesarias para el alojamiento de personas que no disponen de un lugar donde residir.

Entre las acciones que el sindicato considera esenciales, se encuentra también la de frenar la utilización especulativa que se hace de ciertas viviendas, limitando que estas se usen únicamente como activos financieros o para fines lucrativos. Asimismo, establecen como objetivo destinar aproximadamente un 1% del gasto público del PIB a desarrollar durante los próximos años una política seria y eficaz en materia de vivienda, que permita que la ciudadanía española en su conjunto no tenga que destinar un porcentaje superior al 30% de sus ingresos a cubrir el coste de su vivienda.

A pesar de que esta demanda social se presenta como urgente, Sordo advirtió que dentro del propio Congreso de los Diputados existe una parte, vinculada fundamentalmente a fuerzas políticas de centro derecha y extrema derecha, que permanece insensible o ajena a esta problemática, razón por la cual la presión necesaria para avanzar en estas medidas deberá ejercerse desde la calle, mediante la movilización ciudadana y la acción social directa.

Por último, Unai Sordo lanzó una advertencia clara y contundente: en caso de que se confirme que el real decreto ley no sea convalidado y aprobado, a pesar de ser una medida mínima pero de gran relevancia para cientos de miles de ciudadanos, se pondrá de manifiesto que las mayorías parlamentarias de centro derecha y extrema derecha muestran una absoluta falta de sensibilidad social en lo que respecta a los problemas relacionados con la vivienda. Este hecho reflejará una desconexión grave con las necesidades básicas de la población en uno de los ámbitos más críticos y fundamentales para la subsistencia y dignidad de cualquier persona.

El decreto ha sido rechazado por los votos en contra de PP, Vox y Junts, junto con la abstención del PNV.

La mala memoria de M. Rajoy

 Mariano Rajoy convierte el olvido en política de Estado selectiva.



Hay olvidos que humanizan como por ejemplo las gafas en la nevera, las llaves en el bolsillo equivocado, el nombre de un actor secundario que juraríamos conocer… y luego están los presuntos olvidos que organizan un relato que selecciona con precisión quirúrgica qué debe evaporarse y qué permanecer. 

Estamos así ante un fenómeno curioso, según el cual, cuanto más delicado es el episodio, más liviano se vuelve el recuerdo

En el sofisticado caso del segundo tipo de olvidos, Mariano Rajoy ha ofrecido estos días una lección magistral a propósito del llamado Caso Kitchen, y su comparecencia podríamos resumirla en una idea sencilla y casi minimalista: si algo ocurrió, no consta; si consta, no lo recuerda; y si alguien lo recuerda, quizá convenga revisar la memoria de ese alguien. 

Queda así de manifiesto una poética del olvido aplicada a la vida pública, con la elegancia de quien evita hábilmente el barro sin negar que exista. 

Como diría el personaje en cuestión, el asunto no es menor, pues el caso Kitchen gira en torno a una presunta operación para obtener información sensible del entorno de un antiguo tesorero en un momento en que las investigaciones judiciales incomodaban a más de uno. Pero, escuchado el relato del expresidente Rajoy, lo sucedido se minimiza y se parece más a una gestión administrativa sin épica, a una historia sin villanos y sin sombras, y sobre todo sin recuerdos comprometidos que en la desmemoria transforman actos delictivos en una cortesía y legalidad impecable que evitaba —sin vergüenza— cualquier detalle punible.

A poco que nos adentramos en escena, salta enseguida a la vista algo de comedia sutil ya que la memoria no falla al azar y sabe tropezar justo donde la conversación se vuelve incómoda. 

Así es como a poco, algunos mensajes célebres sobreviven al paso del tiempo —los que ya forman parte del folclore político—, mientras que otros, menos afortunados, se diluyen en una bruma amable donde la consigna “no lo recuerdo” se convierte en una herramienta de precisión y un mecanismo de defensa con modales de cortesía.

Mientras tanto, en paralelo, la causa judicial continúa su curso y otros nombres asumen el peso del proceso, como el exministro Jorge Fernández Díaz para quien la Fiscalía ha solicitado penas relevantes. La trama, según la investigación, incluiría seguimientos, uso de fondos reservados y la colaboración de confidentes. Pero, de nuevo, todo eso pertenece a una narrativa distinta. Otra memoria, por así decirlo.

Hay, además, un matiz interesante según el cual la responsabilidad se difumina, los niveles de decisión parecen rebajarse, las jerarquías se vuelven más ligeras, como si el poder, en determinados momentos, se ejerciera en voz baja o por delegación involuntaria. 

Estamos así ante un fenómeno curioso, según el cual, cuanto más delicado es el episodio, más liviano se vuelve el recuerdo de quienes estaban entonces en la cúspide, las piezas encajan a voluntad de quienes delinquen, y un la realidad se observa desde tres relatos superpuestos: el judicial, el político y el memorístico, este último, quizá el más estilizado, con la habilidad de no contradecirse y no entrar en detalles, de tal manera que al final se imponga la impresión, casi literaria, de un personaje de ficción hábil atravesar historias incómodas a expensas de aligerar el equipaje, no cargar la trama con episodios difíciles, no acceder a conversaciones inoportunas, hablar solo lo imprescindible y lo que menos comprometa, limitándose a seguir adelante con la serenidad de quien nada tiene que explicar… o nada que recordar.

Y es ahí, en el equilibrio entre lo dicho y lo olvidado, donde asoma una pregunta que sigue suspendida en el aire, tan discreta como persistente: ¿es la memoria la que falla… o exactamente funciona como se espera de ella?

¿Sánchez una mierda? y ¿Marlaska una rata?": el lenguaje que anticipa la barbarie

 

"¿Sánchez una mierda? y ¿Marlaska una rata?": el lenguaje que anticipa la barbarie

El líder de Vox, Santiago Abascal, acaba de referirse al presidente del Gobierno llamándole "mierda" y ha calificado al ministro del Interior como "rata". No es poca cosa.



Cuando un dirigente político utiliza esas expresiones no se está limitando a comportarse como un grosero. No es simplemente un malhablado que carece de educación. Es alguien que está cruzando una línea para indicar a sus seguidores que todo vale contra el otro, que el diferente no merece respeto y que puede ser despreciado y vejado sin límite alguno.

Las sociedades no se rompen de golpe. Se deslizan poco a poco, palabra a palabra, insulto a insulto. Primero se tolera, luego se aplaude, después se vota

Si algo nos enseñó el siglo XX es que no hay que hacer explotar bombas nucleares para que la convivencia se destruya y las sociedades se destrocen a sí mismas. La historia nos mostró que las grandes catástrofes no empiezan con hornos ni con fosas comunes, sino mucho antes, en el terreno aparentemente inofensivo del lenguaje. Antes de la maquinaria de exterminio nazi hubo algo más sencillo y peligroso: discursos transformando al adversario en amenaza, al diferente en plaga, y a seres humanos en problema. La maquinaria de muerte sólo se puso en marcha cuando antes se habían hecho cotidianas y banales las palabras que deshumanizan sistemáticamente al otro.

Lo que está ocurriendo hoy en el mundo es bastante diferente, por muchas razones, de aquel desastre, pero el mecanismo que produce la barbarie es el mismo: extender la idea de que hay seres y vidas humanas que valen menos que otros.

No hace falta construir cámaras de gas ni disparar cañones para entrar en el territorio peligroso de la barbarie. Basta con aceptar que hay personas a las que se puede insultar como animales, tratar como simples números, o borrar del mapa cuando convenga.

Antes de la maquinaria de exterminio nazi hubo algo más sencillo: discursos transformando al adversario en amenaza, al diferente en plaga, y a seres humanos en problema

Eso es lo que ahora ya estamos viviendo. Abascal llama mierda a Pedro Sánchez (ya lo llamó en su día "hijo de puta")  o rata a un ministro; Trump considera que sus adversarios políticos son "alimañas" a las que hay que "erradicar"; dirigentes israelíes afirman que los palestinos son "animales horribles e inhumanos"; Milei dijo en el Foro Económico de Madrid que había que acabar con "los socialistas de mierda", mientras los 700 liberales allí reunidos gritaban "Pedro Sánchez, hijo de puta, Pedro Sánchez, hijo de puta, Pedro Sánchez, hijo de puta".

Son sólo algunos ejemplos, pero lo importante es lo que hay detrás, porque sabemos que el problema no es la violencia y la guerra cuando ya se han desatado. Es su justificación previa. Es el lenguaje que la hace digerible, que la convierte en coloquial, necesaria e incluso en virtuosa y natural. Es la comodidad y la impunidad con la que se difunden palabras, insultos y amenazas que tendrían que helarnos la sangre y el corazón, pero que ya empezamos a asumir como normales.

Hay que decirlo. Cuando al adversario político se le llama "alimaña" o “rata”, cuando individuos o colectivos de personas son descritos como “basura” o "mierda", o señalados como una amenaza existencial ("los nacionales primero"), lo que se pone en juego y se degrada no es solo el tono del debate público. Es algo más profundo, la idea de que formamos parte de una humanidad compartida y que no todo puede estar permitido para que unos se impongan sobre otros.

La diferencia entre una sociedad sana y la que se desliza hacia la barbarie, la destrucción y la muerte no se encuentra en los grandes gestos, sino en esos términos que ya casi nos empiezan a pasar desapercibidos, en esos desplazamientos hacia el mal, tan aparentemente pequeños, que incluso se hacen pasar por una gracieta ("me gusta la fruta", para llamar hijo de puta al presidente democrático de un país).

Las sociedades no se rompen de golpe. Se deslizan poco a poco, palabra a palabrainsulto a insulto. Primero se tolera, luego se aplaude, después se vota. Y, cuando nos queremos dar cuenta, ya es demasiado tarde para decir que no sabíamos hacia dónde nos llevaba todo lo que estábamos oyendo.

Caperucita roja en la Biblioteca Pública provincial

 

Biblioteca Pública Provincial de Cádiz - Difusión difusion.bp.ca.ccul@juntadeandalucia.es 
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CAPERUCITA ROJA

El viernes 8 de mayo a las 18:00 tienes una oportunidad única para conocer la versión más alocada de Caperucita Roja:

Unos libreros ambulantes, que prueban suerte con un teatro de títeres para salvar su negocio, ofrecen una versión diferente de Caperucita Roja que intenta mostrar otras caras de la historia y resolver algunas dudas: ¿es culpable el lobo de tener hambre y querer comer? 

¡Descúbrelo con nosotros! Pensado para disfrutar en familia.


Recogida de invitaciones desde hoy hasta 30 minutos antes del comienzo. Puedes reservar llamando al 600 140 400 (¡pero no te olvides de recoger las entradas en la biblioteca!)

Cinco campus andaluces en la calle:

 

Cinco campus andaluces en la calle: estudiantes y profesores, unidos porque estudiar "es un derecho, no un privilegio"

La plataforma Universidades Andaluzas por la Pública califica la jornada de protesta de "histórica" por la unidad alcanzada, mientras la Junta anuncia 37,5 millones extra y dice que no sabe "a qué se deben" las movilizaciones

Protesta por la universidad pública celebrada en el Campus de Puerto Real de la UCA.
Protesta por la universidad pública celebrada en el Campus de Puerto Real de la UCA. JUAN CARLOS TORO

Maica García lleva años enseñando en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Cádiz. Sandra Garcés tiene 34 años, trabaja, y este curso está pagando —con ayuda de sus padres— el segundo año del grado en Educación Infantil. Las dos estuvieron en la concentración de este martes, convocada por la nueva plataforma Universidades Andaluzas por la Pública, para exigir el blindaje del 1% del PIB para las universidades públicas.

"Estamos aquí como Universidad de Cádiz, pero también como Movimiento de Renovación Pedagógica", explica García, profesora titular del Departamento de Didáctica. "La universidad pública se está desmantelando en la provincia de Cádiz y en todo el Estado, y esto no lo podemos permitir", agrega. Para ella, la cuestión es de principios: "La universidad pública es la única que puede garantizarnos la igualdad de oportunidades para todas y para todos sin excepción".

García denuncia que la falta de financiación se traduce en precariedad contractual e infraestructuras deterioradas. Y pone como ejemplo su propia facultad: "Ciencias de la Educación está hecha una porquería. Queremos unas instalaciones en el campus de Puerto Real dignas, sostenibles, conectadas con el territorio y con el medio que nos rodea, que es un espacio privilegiado de aprendizaje y desarrollo comunitario".

Protesta por la universidad pública en el Campus de la UCA Puerto Real
Sandra Garcés, alumna de la UCA.  JUAN CARLOS TORO

Lo que García describe como docente, Sandra Garcés lo vive en primera persona cada vez que abre el recibo de la matrícula. Llegó a la universidad con 34 años, después de incorporarse tarde por las circunstancias económicas. "Trabajo, pero necesito que mis padres me ayuden a pagar la facultad", reconoce.La situación no le resulta cómoda, aunque sabe que está en mejor posición que muchos: "En mi familia sí se puede, pero hay otras que no. Hay personas que se quedan fuera".

Garcés accedió por nota y pudo afrontar el primer año, pero cada curso es una negociación familiar. Si mantiene el rendimiento académico, el siguiente podría ser gratuito. Si no, la factura vuelve. "No debería depender de eso", apunta. "Es un derecho estudiar, no un privilegio para quien puede permitírselo", lamenta.

Cinco campus andaluces salen a la calle por la universidad pública. JUAN CARLOS TORO

El líder de UGT, presente en Puerto Real

En el campus de Puerto Real está presente Pepe Álvarez, secretario general de UGT, que acudió tras una asamblea de delegados convocada de cara al Primero de Mayo. Su presencia, según explica, era una forma de "poner el granito de arena" en una causa que consideró fundamental para la igualdad entre ciudadanos.

Álvarez apela directamente a los estudiantes y docentes presentes para ampliar el alcance de su reivindicación: "Vuestra lucha no es solo de los alumnos ni de los profesores. Es una lucha de toda la sociedad". En su intervención recuerda que la universidad fue durante décadas un privilegio reservado a unos pocos, y alerta de que determinadas políticas educativas amenazan con devolver al sistema a ese punto de partida.

Protesta por la universidad pública en el Campus de la UCA Puerto Real 9
El líder de UGT, Pepe Álvarez, en la protesta, junto al líder del sindicato en Andalucía, Oskar Martín.   JUAN CARLOS TORO

El dirigente sindical pone a Madrid como ejemplo de lo que denominó un modelo de "destrucción de la universidad pública", donde la investigación acaba en manos privadas y el acceso se restringe progresivamente. Sin embargo, advirte de que Andalucía sigue una senda similar: "La Junta parece un alumno aventajado en ese sentido respecto a la Comunidad de Madrid".

Cinco campus andaluces en lucha

Este miércoles, estudiantes, profesores y personal técnico, de gestión y administración de cinco campus han tomado las calles de Cádiz, Málaga, Sevilla, Granada y Jaén para exigir el "blindaje inmediato del 1% del PIB" para la financiación de la universidad pública como "mínimo irrenunciable" y para frenar lo que la plataforma convocante describe como una "ofensiva mercantilista" que amenaza con transformar el conocimiento en negocio y el acceso a los estudios superiores en un privilegio de clase.

Protesta por la universidad pública en el Campus de la UCA Puerto Real 11
Una alumna lee un manifiesto en defensa de la universidad pública.   JUAN CARLOS TORO

El manifiesto consensuado por la plataforma dibuja un escenario de urgencia. La universidad pública andaluza, afirman, "se encuentra en una encrucijada definitiva" frente a una ofensiva que pretende convertir el estudio en un "privilegio de clase". Entre sus exigencias concretas a la Junta de Andalucía destacan el blindaje de la financiación al 1% del PIB, el mantenimiento de la bonificación del 99% en las matrículas, la gratuidad total del nivel B2 de idiomas para la obtención del título universitario, y el rechazo expreso a que las universidades públicas tengan que autofinanciarse con recursos propios en un porcentaje de entre el 25 y el 30%, tal y como establece la Ley Universitaria Para Andalucía (LUPA), mientras las privadas proliferan con fondos públicos.

La Junta destina 37,5 millones más a las universidades

La respuesta del Gobierno andaluz ha llegado en paralelo a las protestas. El Consejo de Gobierno ha aprobado este mismo miércoles una generación de créditos con 37,5 millones de euros adicionales para el sistema universitario público, que se suman a los 1.788,2 millones ya presupuestados, alcanzando un total de 1.825,7 millones de euros para 2026.

De esa cantidad adicional, 21,5 millones se destinan a complementos salariales del personal docente e investigador y del personal técnico y de administración, mientras que los 16 millones restantes, de carácter consolidable, refuerzan el presupuesto del sistema universitario. La portavoz del Gobierno andaluz, Carolina España, ha reconocido en rueda de prensa que no sabe "a qué se deben" las protestas y ha zanjado el asunto con una frase: "Preferimos las propuestas a las protestas".

Protesta por la universidad pública en el Campus de la UCA Puerto Real 10
Un momento de la protesta organizada en el campus de la UCA de Puerto Real.  JUAN CARLOS TORO

La izquierda, muy crítica con la Junta

Los candidatos de la izquierda han aprovechado las concentraciones para trasladar sus propuestas electorales directamente a la comunidad universitaria. El candidato socialista y secretario general del PSOE de Málaga, Josele Aguilar, ha prometido derogar la LUPA y poner en marcha un nuevo modelo de financiación transparente y suficiente, además de blindar la independencia universitaria. 

La candidata número dos de Por Andalucía por Málaga, Micaela Jiménez, ha puesto el foco en un dato concreto que ha sacudido el debate: "Este año se jubilan 60 profesores y con el acuerdo hecho con la Junta solo se pueden renovar diez. Se pierden 50. ¿El año que viene perderemos otros 50?" Para Jiménez, la situación es insostenible: grupos que se cierran, ratios que aumentan, másteres habilitantes en riesgo y condiciones laborales del profesorado que califica de "bastante indignas", todo ello mientras no paran de abrirse universidades privadas.

El candidato de Adelante AndalucíaJosé Ignacio García, ha sido el más contundente en su diagnóstico desde la concentración en Sevilla: "El señor Moreno Bonilla asfixia a las diez universidades públicas a la vez que autoriza la creación de cuatro universidades privadas. ¿Para qué? Para forrar a cuatro listos". García ha anunciado que Adelante impulsará una nueva ley de universidades andaluza que prohíba la creación de nuevas universidades privadas, garantice la financiación de los diez campus públicos y mejore las condiciones laborales del personal. 

Movilizaciones en toda España por el derecho a la vivienda

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