Mujeres alfareras de Cuenca

 El consejero de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Amador Pastor Noheda, y, en su nombre, la Viceconsejera de Cultura, Carmen Teresa Olmedo Pedroche, tiene el honor de invitarle a la inauguración de la muestra MUJERES ALFARERAS EN LA MANCHA. Mota del Cuervo. El centro por antonomasia de La Mancha, Comisariada por Pascual Clemente López, que tendrá lugar en la sala de exposiciones del Museo de Cuenca (C/ Obispo Valero, 12), el próximo miércoles, día 11 de marzo de 2026, a las 12:00 horas.

     Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el Museo de Cuenca presenta un conjunto de piezas de alfarería tradicional de Mota del Cuervo, considerado el centro alfarero femenino más importante de La Mancha. Hay que subrayar que las mujeres moteñas fueron las que se dedicaron de forma exclusiva al modelado de piezas (cántaros, lebrillos, búcaros, tinajas, bebederos…) siempre intercalándolo con el trabajo de sus actividades domésticas. No contaron con un alfar propio, sino que aprovecharon las dependencias de sus casas para obrar las piezas.

   Dicha exposición estará abierta desde el próximo día 11 de marzo hasta el domingo 12 de abril de 2026.

   Más información en https://cultura.castillalamancha.es/museos/exposiciones-temporales/mujeres-alfareras-en-castilla-la-mancha

   Esperamos que la misma sea de su interés y poder contar con su asistencia.

 

Por todas aquellas mujeres que tienen que huir

 

Por todas ellas, Gregorio

Por las mujeres que abandonaron su hogar y por las que no lo hicieron a tiempo.
Por quienes 
huyen por ser mujeres:
del matrimonio forzado, de la transfobia o de la mutilación genital femenina.
De la violencia en Honduras, de la invasión de Ucrania y del genocidio en Gaza. 

Por las mujeres que alzan la voz y también por aquellas que sufren en silencio. 

Por las de aquí y por las de allá.
Por las resistencias que tejen refugio.

Por sus luchas y sus derechos.

Más del 40% de las personas que solicitan asilo en España son mujeres, y la persecución por motivos de género es una de las principales causas para pedir protección. Por eso, este 8M -y todos los días- resistimos y tejemos refugio.

Por todas ellas. Porque no hay que olvidar una cosa: 
todas podríamos ser refugiadas.

En CEAR acompañamos cada año a miles de mujeres que han tenido que huir de la violencia para empezar de cero. Pero eso solo podemos seguir haciéndolo gracias a personas comprometidas como tú. 
Hoy puedes ayudar a que más mujeres encuentren el refugio que necesitan para rehacer sus vidas
AYÚDANOS A DARLES REFUGIO >>

Titularidad de la Mezquita Catedral de Córdoba

 

Los documentos históricos recogidos en un libro que hablan de la titularidad de la Mezquita Catedral de Córdoba

Alfonso X

Esta cita literal de la Partida Tercera dentro del cuerpo normativo del reino con Alfonso X es uno de los documentos históricos recogidos y analizados para arrojar luz sobre la titularidad de la Mezquita Catedral de Córdoba en el nuevo libro del historiador medievalista Jesús Padilla, que acaba de publicar un análisis histórico pormenorizado de numerosas fuentes archivísticas, bibliográficas y documentales acerca de este asunto. Bajo el título La titularidad de la Mezquita Catedral de Córdoba se recoge así un compendio de documentos entre los siglos XIII y XVIII para ofrecer toda la información histórica disponible sobre el principal monumento de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad y envuelto desde hace años en la polémica de la inmatriculación que hizo la Iglesia de él.

“Este libro es un trabajo de investigación realizado a lo largo de tres años”, explica Padilla a Cordópolis sobre la tarea que ha supuesto desarrollar y publicar este trabajo, que ocupa más de 500 páginas y que estuvo “reposando” varios años “para alejarlo de polémicas”, en los tiempos en que la inmatriculación de la Mezquita Catedral estuvo más en el foco. Su objetivo no era evitar este tema sino, por el contrario, arrojar luz de una manera pausada y rigurosa con su aportación histórica como experto medievalista. Y sin agotar este tema y decantándose por “abordar las inmatriculaciones a nivel global” y no bien a bien, el autor sí espera con este libro ofrecer información precisa para comprender mejor el problema suscitado por la inmatriculación del monumento cordobés Patrimonio de la Humanidad.

Su estudio comprende el periodo que va desde la conquista de Córdoba por Fernando III y la consagración de la Mezquita aljama como iglesia por orden del monarca en 1236, hasta el traslado de los féretros de los reyes Fernando IV y Alfonso XI, enterrados en la Capilla Real de la Mezquita Catedral, a la Real Colegiata de San Hipólito en 1736. Y trata de analizar toda la información documental histórica disponible de este periodo para contrastar si existen documentos que avalen la propiedad del monumento.

“Yo me he centrado en una perspectiva de investigación y, aunque es un asunto (la inmatriculación de la Mezquita y su titularidad) que está muy presente, hay que tener una formación medieval y tener cuidado con juzgar la mentalidad medieval desde el siglo XXI”, advierte Padilla. “Me he alejado de la polémica para analizar desde la independencia y la libertad esta cuestión utilizando documentación de primera mano”.

Esa documentación de primera mano se dispone en el libro en tres grandes capítulos. El primero de ellos aborda la legislación medieval y lo que dice sobre la cuestión de la titularidad de la Mezquita Catedral. Y ahí entran documentos como el citado al inicio de esta información, Las Siete Partidas de Alfonso X, y otros como el Fuero Juzgo, el Fuero de Córdoba, el Fuero Real o las Ordenanzas Reales de Castilla, entre otros. Se trata así, de ofrecer “una panorámica legislativa general en la que se pudiera enmarcar jurídicamente el tema de la donación de la Mezquita aljama a la Iglesia Católica”, describe el autor.

Entrevista a Jesús Padilla por su libro 'La titularidad de la Mezquita-Catedral de Córdoba'

Mientras, en un segundo capítulo del libro se analizan las crónicas originales de la época, como las crónicas fernandinas de Fernando III o las neoalfonsinas. En total, más de 40 crónicas y, en ellas, “he analizado los capítulos en relación a la conquista de Córdoba y la posesión de la Mezquita o la conversión de la Mezquita Aljama, primero, en iglesia y, posteriormente, en Mezquita Catedral”. En esas crónicas, el historiador advierte que “se encuentran distintas versiones” pero, en su trabajo, “analizo uno a uno los documentos, viéndolos literalmente” y certificando que “no se dice nada” concreto sobre la titularidad del monumento.

“El meollo de la cuestión”

El tercer capítulo de análisis se centra en hechos que a lo largo del periodo histórico que se ha estudiado “van a relacionar acontecimientos que vinculan la Mezquita Catedral con la Corona”. “Y ahí está el meollo de la cuestión”, asegura Padilla. Su análisis pasa por “ver si aparecen elementos que nos den idea de que hubo una donación de la Mezquita convertida en catedral a la Iglesia”, todo ello analizado desde la perspectiva medieval de la época para responder a la cuestión de si hubo algún documento, un privilegio real de donación del monumento.

Y para tener esa perspectiva, en sus conclusiones, el historiador recuerda que se trata de una época en la que “no había separación de poderes. En ese momento, la Iglesia y el Estado forman una diarquía, son dos poderes que, armoniosamente dirigen el mundo. Cada uno tiene sus funciones: el Estado, la Corona, defiende, protege… Fernando III tuvo su proyecto de conquistar territorios musulmanes y dar apoyo a la Iglesia, reconstruir diócesis y crear nuevas. Era el propio rey”, dice apuntando que la Corona y la Iglesia no estaban separadas. Y, dentro de ese apoyo, “el rey dota espléndidamente a la Mezquita Catedral” de Córdoba.

Una dotación económica que “a lo largo de la historia, la Corona y el Estado, como es su obligación, han mantenido para la Mezquita Catedral”, mientras “la Iglesia se encargaba del mantenimiento espiritual, de su misión religiosa”. Padilla apunta aquí una precisión sobre la propiedad: “Los textos medievales lo dicen claramente: lo que se da a Dios es de Dios, no hay hombre dueño de eso. La iglesia no tiene el señorío” sino que eran “servidores del templo”. Y sin separación entre Iglesia y Estado, sino una acción en paralelo, “no hubo documento” específico de donación de la propiedad de la Mezquita Catedral. Porque, en la época medieval, el templo era “propiedad de Dios y el clero eran los administradores y servidores”. 

Entrevista a Jesús Padilla por su libro 'La titularidad de la Mezquita-Catedral de Córdoba'

“Pero, a lo largo de la historia, hay distintas percepciones de lo que es la propiedad. El concepto va variando”. El historiador pone como ejemplo cuando se quería hacer una gran capilla, la Capilla Real, en el monumento y “se reconoce al obispo como propietario, pero es un error, porque el obispo es el administrador y, a la vez, también se reconoce como legítimo propietario a la Corona de la Capilla Real”.

“Para los cordobeses, la Mezquita ha sido siempre de los cordobeses. Pero si me preguntas, ahora es otra cosa”, dice en alusión al uso y apropiación del monumento por parte de la Iglesia actualmente. “El problema”, dice Padilla, podría haber quedado resuelto en la elaboración de la actual Constitución: “Se tenía que haber definido la propiedad de los templos, de las cosas sagradas”.

Y advierte que “mantener en permanente conflicto” la titularidad de la Mezquita Catedral “no es bueno ni para la Mezquita, ni para Córdoba, ni para la Iglesia, ni para nadie”. Por eso, aboga porque se produzca “una concordia, un concordato”, como solución de un asunto que está por resolver. “Hay que llegar a un acuerdo”. Y, desde su opinión personal, defiende que la Mezquita Catedral “debe seguir siendo un lugar de culto, no un museo exclusivamente, sino un edificio vivo”, lejos de convertirse en una mera explotación privada de negocio turístico.

El libro La titularidad de la Mezquita Catedral de Córdoba, publicado por Torres Editores, se presenta en un acto público el próximo martes 10 de marzo a las 19:00 en la Biblioteca Grupo Cántico, con el autor y la presentación del profesor de Derecho y escritor Antonio Manuel Rodríguez y el historiador y catedrático de Geografía e Historia Manuel García Parody.

"El amor es una herramienta de cambio tan potente que la han denostado para que no se pueda utilizar", destaca la directora de la Fundación porCausa

 

Lucila Rodríguez-Alarcón, activista del amor: "El odio es la excepcionalidad del ser humano"

Lucila Rodríguez-Alarcón publica 'Activistas del amor'

Hablamos con tanta naturalidad del odio que hemos terminado por creernos que de verdad rige este desconcertante mundo en el que nos ha tocado cohabitar, donde el amor ha sido extraña y deliberadamente arrinconado como si fuera cosa de ilusos de otro tiempo. Tuvo que aparecer Bad Bunny en un evento tan global y masivo como la Super Bowl para recordarnos algo tan básico y sencillo como que solo el amor es más fuerte que el odio. A partir de ahí, ya sí, nos dimos cuenta de que era así. Aunque, al mismo tiempo, desde la ultraderecha se procedió ipso facto a ridiculizar esa idea, pues otra respuesta no tienen para tratar de desactivar el poder de semejante afirmación. 

Pero algo está cambiando. La palabra 'amor' está definitivamente más presente entre nosotros. Más que nunca en el tiempo reciente. "El amor está empezando a ponerse de moda. Hablar de amor es cíclico, y ahora llegamos a un ciclo en el que vuelve a estar de moda", afirma Lucila Rodríguez-Alarcón, autora del ensayo Activistas del amor (editorial La Imprenta, 2025), para quien este resurgimiento "tiene mucho que ver con el momento, con los gobiernos autoritarios que estamos viendo cómo están funcionando y que llevan al ser humano al extremo".

"Eso está pasando en Estados Unidos, Gaza, Irán... también en España con el tema de la vivienda, o las catástrofes como las riadas de Valencia y el accidente de tren de Adamuz", apunta a infoLibre la autora, también directora de la Fundación porCausa, dedicada a la investigación y el periodismo sobre migraciones, antes de todavía profundizar otro puntito más: "Cuando llevas al extremo al ser humano, sale toda la bondad que tiene. Y sale el amor y, de repente, la gente se empieza a ayudar la una a la otra y quiere participar. Los autoritarismos también producen ese efecto rebote".

En este contexto que tanto nos abruma en marzo de 2026 es donde Activistas del amor se convierte en una reivindicación de este sentimiento como motor para transformar el mundo, al tiempo que indaga en cómo el cambio del paradigma de la comunicación que aparece de la mano de la digitalización global ha afectado a nuestras sociedades y nos ha encerrado en un marco del que no podemos escapar, aunque no nos hace bien: "Este libro es una reflexión sobre el tipo de sociedad en la que vivimos y por qué este tipo de forma de vivir o de estructura social nos hace tanto daño".

También es, al mismo tiempo, "un llamamiento a la acción", porque ya ha llegado el momento de que nos pongamos manos a la obra para provocar el cambio necesario en un momento en el que "hay más depresión que nunca, más soledad no deseada que nunca, más sensación de fracaso que nunca en la historia de la humanidad". "Sabiendo que estamos viviendo eso, el cambio que tenemos que hacer está muy relacionado con priorizar el bien común sobre el bien individual. Y eso es lo que yo denomino amor. El amor como un acto político, como una forma de construir sociedades en las que entendamos que si tú te arreglas sola y luego te encuentras con que todas tus amigas que están mal, vas a volver a estar mal", defiende.

Hay más depresión, más soledad no deseada y más sensación de fracaso que nunca. El cambio que tenemos que hacer está muy relacionado con priorizar el bien común sobre el bien individual. Eso es lo que yo denomino amor

De manera que, a su juicio, "lo más importante es que todo el mundo esté bien, porque cuando todo el mundo está bien, tú también". Y defiende llegados a este punto, asimismo, el uso mismo de la palabra amor, simple y llanamente porque es la "antítesis del odio" y "no hay otra" que sea exactamente eso: "A nadie le cuesta hablar de odio. Todo el mundo está con el odio para arriba, el odio para abajo, y hablas de amor y es como '¡Dios mío! ¿Qué está diciendo?'. Pero, ¿cuál es la antítesis del odio? El amor. Es que no hay otra palabra. Y si no tenemos una definición común de amor, no podemos construir nada que se base en ese concepto".

"Yo lo que creo es que el amor es una herramienta de cambio tan potente que la han denostado para que no se pueda utilizar", advierte la autora, para quien el cambio de marco se está produciendo ya a partir de la "comprensión de que es necesario reivindicar la bondad del ser humano para poder sobrevivir a esto que está pasando porque, si no, nos morimos". "Y todo lo que estamos diciendo gira en torno al hecho de que tú decides construir a través del amor. No es una cosa que te sucede, es una decisión. Así, entendiendo la política como todo aquello que haces o dejas de hacer, porque política también es no hacer, identifico el amor como una decisión que marca el conjunto, todo el marco político de todo lo que tú haces", explica.

Todo lo que es acción a través del amor hace políticas del amor, donde buscas igualdades, donde buscas querer a la gente tal y como es y no intentar cambiarla, donde lo comunitario es primordial"

Porque, según sus propias palabras, "el amor es constructivo y el odio es destructivo, por eso es muy cansino lo del odio, porque tienes que seguir odiando constantemente a más". Pero, recalca, "el amor construye y ayuda a crear, es creador", de manera que "todo lo que es acción a través del amor hace políticas del amor, donde buscas igualdades, donde buscas querer a la gente tal y como es y no intentar cambiarla, donde lo comunitario es primordial". "A mí, a veces me responden que soy una hippie, pero es que eso no es malo. Los hippies fueron una cultura que cambió completamente la política de Estados Unidos, que luchó y que consiguió un cambio en los derechos fundamentales de las personas que se extendió a todos los países occidentales. No fue un movimiento malo, pero lo han querido convertir en algo malo", lamenta.

A partir de estos planteamientos, y reflexionando sobre la importancia del feminismo en esta transformación, Rodríguez-Alarcón propone que "todas las diferentes fuerzas de cambio progresista" deben "ser muy valientes y no renunciar" a lo que consideran "esencial". "Y no prescindir, por ejemplo, del amor a la hora de construir los movimientos. Bell Hooks —escritora y activista estadounidense— dice que en un momento dado las luchas feministas se complejizan tanto que empieza a haber una voluntad de avanzar sobre cosas muy complejas, pero se olvida la esencia misma del movimiento, y que el día que el movimiento feminista pierde el amor, se pierde a sí mismo", comenta.

Cuando sacas el amor del ámbito de lo privado y lo llevas a lo público, de lo abierto, y de la política, creas de otra forma. Y, evidentemente, al marco del odio no le interesa que esté el amor, porque es lo contrario

Avalancha de títulos sobre la ultraderecha: "El sector editorial traslada el debate público a los libros"

Avalancha de títulos sobre la ultraderecha: "El sector editorial traslada el debate público a los libros"

Y todavía prosigue: "No creo que el amor sea una cosa exclusiva del movimiento feminista, pero tenemos que ser muy valientes y reconocernos. Pasa igual con el progresismo en general. Es decir, ¿por qué no vamos a hablar en el progresismo de amor? ¿Porque es ingenuo? No, no es ingenuo. Es más real que el odio, que es la excepcionalidad del ser humano. Y cuando tú sacas el amor del ámbito de lo privado y lo llevas al ámbito de lo público, de lo abierto, y de la política, creas de otra forma. Y, evidentemente, al marco del odio no le interesa que esté el amor, porque es lo contrario. Lo que dijo Bad Bunny es verdad: el odio solo se cura con amor".

Para demostrar que este cambio de marco del odio hacia el amor funciona no duda la autora en personificar en un caso y un momento muy concreto: "¿Te acuerdas de lo que le dijo Manuela Carmena a Esperanza Aguirre en un debate en Telemadrid? Esperanza empezó a decir 'porque tu marido no ha pagado y tu marido ha echado a los trabajadores y tu marido tiene un chanchullo y tu marido no sé qué'. Manuela ahí ganó las elecciones, en ese debate, porque la miró con una cara de compasión absoluta y le dijo 'Ay, Esperanza, qué pena que hayas tenido que llegar hasta este punto para hacer política! Me da mucha pena que tengas que pasar por esto, la verdad. Lo siento mucho por ti'. Esperanza se quedó muerta y no supo responder. Se quedó ahí, y ese es un claro ejemplo de ganar a través de una narrativa de activismo del amor".

Menciona también a este respecto a Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda de 2017 a 2023, que es también "cien por cien activismo del amor en todo lo que expresa en su forma de construir la narrativa política, nada confrontativa". Considera Rodríguez-Alarcón, además, que es "increíble" todo lo que está pasando en Estados Unidos en respuesta a Trump: "Mandani, el alcalde de Nueva York, es el exponente más fuerte, pero hay más en otras zonas. Por ejemplo, en Portland los activistas anti-ICE van disfrazados con trajes hinchables, de diplodocus o lo que sea, mientras les dan con las porras. O Gavin Newsom, gobernador de California, que utiliza el humor para reírse de cosas extremadamente serias y graves. Eso también es muy activista del amor".

Las mujeres que el franquismo humilló, encarceló y quiso borrar

Las mujeres que el franquismo humilló, encarceló y quiso borrar… y que el 8-M devuelve a la memoria

En el Día Internacional de la Mujer, recordamos a las miles de mujeres fusiladas, humilladas, encarceladas, exiliadas y condenadas al silencio durante la dictadura 

Las mujeres que el franquismo humilló, encarceló y quiso borrar… y que el 8-M devuelve a la memoria

Las mujeres que el franquismo humilló, encarceló y quiso borrar… y que el 8-M devuelve a la memoria

Durante décadas, la historia de muchas mujeres españolas quedó sepultada bajo el silencio. No aparecieron en los libros de texto ni en los relatos oficiales. Fueron las olvidadas de la guerra y de la posguerra, víctimas de una represión que no solo castigó ideas políticas, sino también la propia condición de mujer libre.

Fueron además mujeres silenciadas y voces arrancadas a las que debemos recuperar su memoria, pues vivieron el frente, la cárcel, el exilio o la clandestinidad bajo la dictadura franquista.

Durante la Segunda República muchas mujeres habían comenzado a conquistar espacios de libertad. Mujeres que estudiaban, enseñaban, participaban en la vida política o defendían derechos sociales. Esa transformación fue vista por el nuevo régimen como una amenaza que debía ser erradicada. La represión fue, por tanto, doble: política y profundamente patriarcal.

El castigo no se limitó a las ejecuciones o las cárceles. También adoptó formas de humillación pública. Mujeres rapadas, obligadas a beber aceite de ricinopaseadas por las calles entre insultos o despojadas de su trabajo y de su dignidad. Muchas sobrevivieron en prisiones hacinadas junto a sus hijos; a otras les arrebataron a sus bebés para entregarlos a familias afines al régimen en un intento de “reeducación”.

La violencia sexual fue otra de las caras más ocultas de aquella represión. Historias de mujeres torturadas, violadas o asesinadas, o de maestras republicanas desaparecidas tras sufrir agresiones, hablan de un horror que rara vez dejó rastro en los archivos. No se denunciaba, no se investigaba y, durante décadas, tampoco se contaba.

A muchas mujeres se las castigó incluso por sustitución. Cuando no se encontraba al hombre perseguido, el castigo recaía sobre esposas, madres o hijas. Fue lo que se conoció como el “delito consorte”, una práctica que convirtió a miles de mujeres en víctimas directas de la represión.

La dictadura completó ese control con un modelo social basado en la sumisión femenina. La Sección Femenina, la Iglesia y el aparato del Estado promovieron una figura de mujer obediente y confinada al ámbito doméstico, el llamado “ángel del hogar”. Cualquier desviación de ese modelo podía convertirse en motivo de castigo.

Clandestinidad y maquis

Y sin embargo, muchas resistieron aunque la historia no haya subrayado ese aspecto. Algunas lo hicieron en la clandestinidad o en el maquis. Otras lucharon con gestos más silenciosos pero igualmente valientes como el conservar una fotografía prohibida, transmitir una historia familiar, enseñar a leer a escondidas o escribir desde la cárcel cuando parecía que nadie escucharía.

Durante años, mientras muchos verdugos tenían calles, honores o monumentos, las víctimas aprendieron a sobrevivir en silencio. Muchas murieron sin poder contar su historia.

Por eso, recuperar hoy (y todos los días… siempre) sus nombres es algo más que un ejercicio de memoria histórica. Es un acto de justicia. Y también una advertencia. Porque la democracia no solo se mide por sus instituciones, sino por su capacidad para reconocer a quienes fueron empujadas a la sombra.

En este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, recordar a aquellas mujeres represaliadas no es mirar al pasado con nostalgia. Es reconocer su dignidad, devolverles la voz que se les quiso arrebatar y afirmar que su historia también forma parte de la nuestra.

Intentaron borrarlas.

Pero aquí están.

Y aquí seguirán. 

Mujeres alfareras de Cuenca

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