jueves, 14 de mayo de 2026

Una Feria del Libro de Cádiz 2026 para llenar el Baluarte de niñas y niños lectores


 La cita, que contará con alrededor de 130 actividades entre el 26 de junio y el 5 de julio, refuerza su programación infantil y juvenil

Maite González, Loreto Castillo y Alejandro Luque, junto al cartel de la Feria del Libro de Cádiz 2026.

Maite González, Loreto Castillo y Alejandro Luque, junto al cartel de la Feria del Libro de Cádiz 2026.s "una apuesta de riesgo", pero aquí no hemos venido "para ser reservones, ni timoratos". Con el desafío entre las manos, Alejandro Luque, director de la Feria del Libro de Cádiz 2026, ha ofrecido un adelanto de la 41 edición del evento que se desplegará en 130 actividades entre los próximos 26 de junio y 5 de julio y que tiene como objetivo principal "llenar el Baluarte de la Candelaria de niñas y niños lectores".

De esta forma, como ha enunciado la teniente de alcalde de Cultura, Maite González, acompañada además por la autora del cartel del evento, Loreto del Castillo, la cita de este verano estará dedicada al público infantil y juvenil porque "es una obligación nuestra" apostar por el relevo generacional y "defender la lectura infantil y juvenil para que la Feria no envejeciera", como ha destacado el artífice del programa que no teme al "evidente problema de población infantil" que sufre la capital gaditana, ni a este "volátil" público cuyos gustos "cambian constantemente" para ofrecerles una propuesta que este año cuenta con un nuevo atractivo, la ya anunciada apertura del paseo superior de la fortificación gaditana, en la que tendrá lugar la animación histórica ¡Lean!, ¡apunten!, ¡fuego!, "que dará a conocer a la ciudadanía la historia del recinto fortificado, así como los beneficios de la lectura”, y con un nuevo refuerzo en el presupuesto, que alcanza ya "los 105.000 euros", como ha concretado González.

Dineros con los que se pone en pie una Feria metida en temática que materializan autores como Ana Punset, "esa autora que ha vuelto loco a todos los niños y niñas con la serie de Unicornia junto a la ilustradora Diana Vicedo"; Raquel Díaz-Riera, (Los Mórtimer), José Carlos Román, Pepe Maestro, Sara Búho, "que durante esos días va a inaugurar con la ilustradora gaditana Berta Llonch una exposición en el Castillo de Santa Catalina, y no podíamos dejar que se escapara sin venir a firmar a la feria"; Belén Martínez; Sarah Mey; o la ilustradora gaditana Milvilla cuya obra será protagonista de la exposición que cada año ocupa el patio central del Baluarte, ha enumerado Luque, que también suma para los públicos infantil y joven las presencias de Arnold Feivre, el niño cocinero Juan Luis Otero; Juana Rodríguez Martín; Paz Ramos; Claudia Ruiz,  Aarón Arnán y Félix García, con su libro sobre el Cádiz Fútbol Club para niños, Marieta Ramos; Fernando Harris, que va a hacer un taller de capoeira para niños; Tesa González, Belén Pérez Daza, un taller de kamishibai (una una forma muy original de contar cuentos que tiene su origen en los templos budistas del Japón del siglo XII"; un homenaje de los alumnos del colegio Argantonio a Gloria Fuertes; una mesa de debate en torno a los personajes de Tolkien a cargo del colectivo Cima de los Vientos; y una charla de Ángela García sobre la saga de videojuegos Persona.

De Espido Freire a Sara Torres pasando por Zatu y Ana Curra

Nombres para niños y jóvenes y nombres para todos los públicos. Espido Freire, Luis García Montero, Gustavo Martín Garzo, Víctor del Árbol, Mathias Ènard, Juan Tallón, Sara Torres, Lana Corujo, Juan Manuel Gil y Marta Jiménez Serrano son algunos de los autores confirmados para esta Feria del Libro de Cádiz 2026.

Esta fiesta anual de las letras también contará con el televisivo analista político Javier Aroca y tampoco deja de lado su relación con los músicos que han realizado alguna incursión en la literatura. En este apartado se contemplan las presentaciones de Amparo Llanos, del grupo Dover; Zatu, de SFDK; y el icono de la Movida, Ana Curra, que llega al Baluarte de la mano del ciclo Foro Costus que se desarrolla en el ECCO.

La poesía, otra constante en la Feria del Libro, vendrá este año de la mano de Javier Salvago, "que además de gran poeta, fue guionista de El Loco de la Colina durante muchísimos años"; de la venezolana Verónica Jaffé; del argentino Samuel Bossini; de una antología bilingüe de poetas gaditanos compilada por el estudioso marroquí Khalid Raissouni; de los veteranos José Ramón Ripolli y José María Velázquez Gaztelu; y de nuevas voces como Eme Barrios, Blanca Sánchez Braza, y Salvador García "que si es buen gestor en la Fundación Ory, todavía es mejor poeta", recomienda el director de la Feria del Libro de Cádiz que este año cuenta con "ocho países representados".

El cómic también ocupará su lugar con Diego Galindo, autor de los cómics de la popular serie Stranger Things: Jesús Cosano, Rafael Jiménez y Carlos Ippolito, que presentará una maravillosa novela gráfica en torno al Síndrome de Down.

Marcada presencia gaditana

También asegura Alejandro Luque que "el extraordinario momento que vive la narrativa gaditana" quedará patente en su programación con Germán Ramírez, Paco Ramos, Alicia Domínguez y María Gómez. Además, se va a recuperar una novela de la duquesa de Medina Sidonia; se celebrará una sesión especial dedicada a las novelas ambientadas en Grazalema, "no sólo porque nos solidaricemos con el drama que ha vivido la localidad este año, sino por la casualidad de que han coincidido tres novelas dedicadas a Grazalema", las de Cándido Gutiérrez, Federico Fernández Ruiz y Jesús Relinque

Junto a este rosario de nombres se sumarán los periodistas de Diario de Cádiz Pedro Ingelmo y Pedro M. Espinosa para hablar de los crímenes del sur; José Manuel García Gil presentará un ensayo sobre el suicidio en la obra de Roberto Bolaño; José María García López hablará de la belleza del haiku; José Manuel Serrano Cueto, autor de la saga Cádiz Oculto, dirigirá una mesa sobre fenómenos inexplicables y la memoria estará presente con el libro sobre el campo de concentración de Rota de Santiago Moreno, José Marchena y Carlos Píriz

"Otros escritores que harán volar nuestra imaginación serán Nerea Riesco, Félix G. Modroño, Diego Vaya, Rosario López, Manuel Valderrama Donaire, Jesús Bastante o Mercedes de Pablos. Y en concreto, a la novela negra estará dedicada una mesa con Eduardo Fernán-López, Blanca Cabañas y Fernando Repiso, mientras que la escritura teatral volverá a tener su lugar con Pablo Macías Partida", ha adelantado el director de la Feria que no olvida en la nomenclatura de sus espacios a Fernando Quiñones y Pilar Paz Pasamar, como viene siendo habitual, además de nuevos homenajes que se desvelarán "en su momento".

Además, distintos colectivos y publicaciones de la ciudad tendrán también, como cada año, su espacio en la feria. Así, se volverá a acoger a la tertulia Puerta abierta a la imaginación; los talleres Circumpoéticas y Laboratorio de Escritura, se contará con el espectáculo poético-musical de la asociación Impresiones de Paterna, y se grabará un episodio del podcast El hombre que se enamoró de la luna. También se presentarán nuevos números de la revista Ráfagas, Orfeo y Alikindoi.

Homenajes y reconocimientos

Los homenajes y reconocimientos son otra seña de identidad de una Feria que "quiere tener memoria y gratitud" por quienes han hecho grandes aportaciones en el campo de los libros, ha dicho Luque sobre un programa que acoge una mesa redonda dedicada a la sólida trayectoria del ciclo Presencias Literarias en la Universidad de Cádiz y donde también se destacará la labor de Ana Barceló y de las mujeres que han escrito libros sobre Carnaval; y se recordará a Antonio Rivero Taravillo, un autor íntimamente ligado a Cádiz y recientemente fallecido. 

Como no podía ser de otro modo, el Año Falla se hará notar en esta cita cultural con dos eventos: la presentación de una novela de Lucio Martínez Salazar sobre la relación entre el compositor y el Che Guevara, y una mesa redonda con Elena García de Paredes, Katia-Sofia Hakim y José Ramón Ripoll

Por otro lado, si en los ediciones anteriores se acostumbra a dedicar una jornada a un país latinoamericano, este año, y con motivo de la caída de la verja de Gibraltar en días cercanos a la celebración de la feria, este año será la Roca la protagonista con una lectura dramatizada del escritor Trino Cruz con la compañía La Gaviota Teatro, una mesa en torno a literatura gibraltareña y un recital del poeta y músico Gabriel Moreno

Más allá de la literatura

Al margen de la literatura, la Feria del Libro de Cádiz 2026 acogerá eventos relacionados con otras materias como el cine, con la presentación de un libro sobre el cineasta Rafael Cobos, guionista habitual de Alberto Rodríguez (Grupo 7, Los tigres, Anatomía de un instante), y un adelanto de documentales literarios dedicados a Ángel Ganivet y a José Manuel Caballero Bonald en su centenario; la arquitectura, con la presentación de una singular Guía sentimental de Buenos Aires a cargo del argentino Sergio Hojman y un coloquio coordinado por José María Esteban; la fotografía, con la colaboración del Fotocolectivo 35 mm; el flamenco, con la presentación de los Fardos de Pericón del periodista Javier Osuna; la danza, con la creadora suiza Alba Lucera; el arte sacro, con un libro sobre Jacinto Pimentel; y los viajes: uno por Japón con José Tono Martínez, otro de Venezuela al Kurdistán, con la venezolana Carol Prunhuber

Además, el norteamericano 4 de julio se celebrará en la cita con un libro sobre la independencia de los EEUU escrito por Enrique Ojeda, embajador de España en Marruecos; se conocerá a uno de los mejores profesores del mundo, Ángel Luis González; recibirá lecciones de vida de Jesús Terrés y Rafael Narbona; aprenderá de la ciencia, con curiosidades sobre los eclipses contadas por el astrónomo gaditano Javier Parra, la crítica a los algoritmos de Ángel L. Fernández y una nueva incursión literaria del físico nuclear Manuel Lozano Leyva.  

Al público femenino estarán especialmente dedicadas otras citas, como la presentación del libro Postmenopausia de la química Adela Muñoz, Las sin amo de Antonio Orihuela, o Después del minuto de silencio, de Elena Valenciano y Soraya Rodríguez, esta última en colaboración con Cádiz Abolicionista.  

El ámbito académico estará cubierto con las presentaciones de libros sobre los corrales de pesca de Cádiz y Chiloé; los ríos de Nueva Granada; la democratización de la provincia de Cádiz; el mundo rural antiguo y medieval o la poesía de María Josefa Zapata; y una colección de entrevistas a figuras de ambas orillas del Estrecho realizadas por Juan José Téllez.

Otros atractivos de la Feria serán sendas exposiciones, una dedicada al poeta visual Pablo del Barco, muy vinculado a Cádiz y también recientemente desaparecido, y otra de jóvenes artistas de Ubrique que se dejarán inspirar por grandes pintoras de todos los tiempos. 

Además de los tradicionales premios de la Feria del Libro y el certamen Recomiéndame un libro, el programa se completará con las rutas dedicadas a las mujeres del Carnaval, con Marta Ortiz; al Cádiz negrocriminal, con Gaditanoir (que también presentará el cartel de este año en el marco de la Feria); a la imaginería de Jacinto Pimentel; y al Cádiz flamenco con Javier Osuna.

En el recinto de la Feria, junto a las sesiones de firmas de siempre, se contará con la visita de las Poetas incógnitas y los Urban Sketchers de Cádiz, pondrá a prueba el talento con el Club de Ajedrez de la UCA y se leerán obras propias y ajenas en el imprescindible Beernes del viernes.   

Por último, los conciertos que ponen su colofón a cada jornada de la Feria contarán este 2026 con Gadesfolk, Carlos Cortés Trio, una jam de jazz coordinada por Juan Sainz, una sesión abierta de baile con la academia Serendipia, Domador de Medusas, dj Aysu, el concierto de Gabriel Moreno, Red Wild Tuna y la cantaora Anabel Rivera

"Y esto es sólo un adelanto", avisan Alejandro Luque y Maite González, que prometen seguir alimentando una programación organizada por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Cádiz y cuenta con la colaboración del Centro Andaluz de las Letras, la Fundación Carlos Edmundo de Ory, la Diputación Provincial de Cádiz, servicio de Extensión Universitaria del Vicerrectorado de Sostenibilidad y Cultura de la Universidad de Cádiz, Festival Cádiz en Danza, South International Series Festival, FIT de Cádiz, Alcances Festival de Cine Documental, Festival de Novela Negra-Gaditanoir, Asociación Fotocolectivo 35 mm, Cádiz Abolicionista, Asociación de la Prensa de Cádiz, Editoral Kaizen, Torre Tavira-Cámara Oscura, Serendipia, El Paseo Editorial y Editorial Renacimiento. 

El legado del movimiento 15M

 Existía una extendida conciencia social de rechazo popular y resistencias ciudadanas a esas políticas y exigencias de responsabilidades al poder económico y político y de garantías para otra política.




El movimiento 15M simboliza el conjunto de protestas sociales y cívicas de todo el lustro de 2010 a 2014, que es mucho más variado. Después de más de una década de su agotamiento como movilización social, conviene este recordatorio para valorar con perspectiva histórica este amplio proceso de indignación popular y acción colectiva progresista y su impacto sociopolítico posterior.

El proceso participativo, democratizador y unitario, todavía muy necesario, fue el legado del movimiento 15M

En el campo cultural e ideológico se generaron nuevas ideas fuerza en sectores progresistas y de izquierda social, particularmente, entre gente joven. La cultura democrática y de justicia social de la ciudadanía progresista o los valores igualitarios y solidarios de los sectores juveniles más inquietos, se confrontaron con las nuevas realidades socioeconómicas y políticas dando lugar a dinámicas de indignación, protesta colectiva y exigencia de cambios sociales y democráticos.

Se pueden encontrar antecedentes de esta amplia movilización popular contra los grandes poderes establecidos. El más próximo es el del movimiento contra la guerra de Irak en el año 2003, que había seguido a la huelga general del año 2002 contra las reformas laborales del PP; aunque ambas campañas con una diferencia significativa respecto a las movilizaciones del 15M. En las primeras, el Partido Socialista estaba en la oposición, y colaboró con ese rechazo ciudadano y se benefició electoralmente.

En el proceso del 15M gestionaba desde el Gobierno la política de recortes sociales (junto con algunas comunidades autónomas del PP, como la de Madrid), aparecía con los poderosos y es uno de los blancos de la indignación popular, con una disminución de su apoyo electoral.

Esa dinámica social está enraizada en dos elementos clave, distintivos de aquel contexto, que le dan unas características específicas. Uno es la crisis socioeconómica y sus consecuencias de desigualdad social, evidentes desde el año 2008, y que sobre todo afectan a la gran precariedad laboral y el paro masivo, particularmente juvenil, al estancamiento o descenso de las trayectorias laborales y sociales y a nuevas brechas sociales. Estos aspectos existían anteriormente, pero entonces cobran una nueva dimensión y relevancia.

Dos, es la gestión liberal dominante en la Unión Europea, dirigida por el bloque hegemónico conservador, y ejecutada en España, primero por el Gobierno socialista, particularmente desde el giro de su política de carácter regresivo y antisocial en mayo de 2010, que rompe con sus compromisos sociales y su contrato con una amplia base social de izquierdas y genera una desafección ciudadana relevante hacia el PSOE; posteriormente, el PP tras las elecciones generales del 20-N-2011, que gana por mayoría absoluta, profundiza los recortes sociales y laborales y se hace acreedor de una fuerte oposición sociopolítica, incluido dos huelgas generales contra sus reformas laborales regresivas.

Existía una extendida conciencia social del carácter injusto de esa situación, rechazo popular y resistencias ciudadanas a esas políticas y exigencias de responsabilidades al poder económico y político y de garantías para otra política. Todo ello expresa, en el escenario público, la importancia de la cuestión social y la relevancia de la acción por la igualdad socioeconómica y la profundización democrática, frente a las actitudes hacia el fatalismo, la idea de la inevitabilidad de esa política de ajuste duro o la ausencia de alternativas, propugnadas desde el poder institucional y mediático.

Serán elementos constitutivos de ese proceso, impulsado y representado por dos tipos distintos y sucesivos de agentes sociales. En un primer momento, por el sindicalismo –a lo largo del año 2010- y algunas mareas ciudadanas, como la de enseñanza; posteriormente –tras el cese de la movilización sindical, y desde la primavera del 2011- por el movimiento 15M, con un papel menor o más secundario de la izquierda política, los grandes sindicatos y otros movimientos sociales. Finalmente, a partir de 2012 existe una combinación de estos procesos, incluidas las dos huelgas generales contra las reformas laborales regresivas del Gobierno del PP.

Por tanto, ante la gestión institucional y económica antisocial e impuesta, iniciada por el último gobierno socialista de Rodríguez Zapatero (2010/2011) y, sobre todo, por el Gobierno conservador de Rajoy (a partir de 2012), se desarrolla una nueva conciencia social sobre componentes sistémicos: desconfianza en el poder económico e institucional, responsable de la crisis y su gestión regresiva; pertenencia al segmento de los ‘abajo’, los perjudicados y desfavorecidos; reafirmación de la indignación ciudadana desde la cultura igualitaria de la justicia social, y legitimación de la acción colectiva y democrática frente a la involución social y política, promovida entonces por los gobiernos de PSOE y PP que se convierten, junto con los poderosos, en blancos de la indignación popular progresista. Es una experiencia masiva, sobre todo, juvenil, legitimada por la mayoría de la sociedad, según distintas encuestas de opinión.

Con la crisis del empleo y los recortes sociales, las dinámicas anteriores de mejora progresiva del estatus socioeconómico, cultural y político de la gente joven, particularmente popular, se bloquean y, mayoritariamente, perciben las dificultades y retrocesos para sus trayectorias. La injusticia social (el paro, los recortes sociolaborales, la gestión institucional regresiva…) les afecta directamente y de forma profunda y duradera.

Junto con la crisis socioeconómica y la gestión política antisocial, cambian su experiencia, sus ideas, sus intereses inmediatos y su horizonte vital y cultural-ideológico. El motivo de su protesta es directo, sobre todo, evitar para ellos mismos y su entorno inmediato, un retroceso de su posición social y garantizar su futuro material y de derechos.

En ese sentido, su conciencia y su comportamiento tienen que ver más con la demanda de igualdad social y más democracia, que son los dos elementos sistémicos cuestionados por el poder económico y político en ese momento. La solidaridad se fortalece a través de la pertenencia común al bloque de los perdedores o con desventaja, a la reciprocidad de los propios sujetos afectados y la comprensión y el apoyo colectivo entre ellos.

La conciencia social sobre los obstáculos o los adversarios se va reconfigurando y se debilita la visión normalizada de la capacidad de gestión positiva (u ordinaria) de las grandes instituciones y los líderes gobernantes. Y esa deslegitimación política del poder o las élites gerenciales e institucionales se contrapone con una participación y un apoyo masivos a la protesta social, con la legitimidad de agentes sociales significativos.

Por tanto, las ideas sobre estos elementos sistémicos de los jóvenes avanzados socialmente, al igual que la misma generación de la década anterior, se siguen basando en la cultura democrática, igualitaria y solidaria, pero se confrontan con otra realidad, se renuevan y reafirman.

Ello da lugar a otras ideas fuerza, a la transformación del sentido e implicación práctica de esos valores. Y los jóvenes indignados, representados por el 15M, expresan nuevas demandas y actitudes sociopolíticas y otras formas masivas de comunicación y protesta. En esa coyuntura, los jóvenes inconformistas y sectores amplios de la ciudadanía activa van conformando algunas ideas fuerza (no ideologías) y su contenido y su orientación, en general, son realistas e igualitarios.

Los tres factores que se encadenan en ese lustro 2010/2014, cristalizando la protesta social, son: gravedad de los problemas y recortes socioeconómicos para la mayoría de la sociedad; gestión política e institucional regresiva, y cultura democrática y de justicia social con la activación de distintos agentes y movilizaciones sociales. Supone la combinación de tres dinámicas: 1) descontento por el empobrecimiento, la desigualdad, la subordinación y la injusticia; 2) percepción de los responsables de esa situación y descrédito del poder establecido, y 3) movilización colectiva, deseo de cambio y expectativas y oportunidades transformadoras o de influencia.

El amplio proceso de protesta social y cívica estuvo simbolizado por el movimiento 15M, pero fue más variado. Como tal proceso de activación progresista masiva se agotó en el año 2014, aunque esa experiencia colectiva tuvo una influencia decisiva en la conformación de un campo sociopolítico diferenciado de la socialdemocracia. En el siguiente lustro, desde 2014/2015 hasta la actualidad, se produce una transformación cualitativa de los dos campos, el social-cultural y el político-electoral-institucional.

Por una parte, se debilita la activación cívica masiva y se agota ese proceso de movilización social, incluida la sindical (se produjeron tres huelgas generales en 2010 y 2012) y la de las mareas sectoriales (enseñanza, sanidad…). Aparte de algunas movilizaciones concretas como las de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o la de los pensionistas, solo tiene una relativa continuidad en otro gran proceso singular de movilización progresista a partir de 2018: la cuarta ola feminista, contra la violencia machista, por la igualdad social y por la libertad para decidir el propio proyecto vital, fortaleciendo los procesos de identificación feministas.

Por otra parte, se configuró el llamado espacio del cambio de progreso, en torno a Podemos y sus convergencias y candidaturas municipalistas, así como sus aliados (particularmente Izquierda Unida, desde 2016). Muchas de sus bases sociales, sobre todo jóvenes, se socializan en ese proceso participativo anterior.

Así, junto con valores y mentalidades más democráticas, igualitarias y solidarias, se trasladan al campo electoral e institucional elementos de fondo que han pervivido durante toda esta década: democratización institucional y justicia social, con una recomposición del sistema representativo, el fin del bipartidismo y la constitución de las fuerzas del cambio, con cierta renovación de otras formaciones partidarias, en particular, el Partido Socialista con el sanchismo, que culmina con el Gobierno progresista de coalición.

Lo que se mantiene, a pesar de todos los esfuerzos de sectores poderosos para su desgaste, en particular su expresión política, es una base social amplia que llamo ‘nuevo progresismo de izquierdas’, con fuerte componente social, democrático, feminista y ecologista, compuesto sobre todo por gente joven, mayoría precaria, con identificación sociopolítica de izquierdas.

Aquel amplio proceso de movilización social progresiva del primer lustro de la década cuestionó las políticas regresivas de los poderosos, reafirmó la acción colectiva por mayor democracia y justicia social y configuró una gran corriente social crítica más igualitaria y solidaria.

Y permitió, en su segundo lustro, la formación del llamado espacio sociopolítico y electoral del cambio de progreso, con una influencia institucional relevante, en el marco del acuerdo del Gobierno de coalición progresista, con el comienzo, lleno de límites y altibajos, de un proceso de reformas sociolaborales y democráticas significativas pese a las grandes dificultades estructurales y la oposición de las derechas y grupos de poder.

En definitiva, la experiencia de esta pasada década permite clarificar la interacción de los procesos sociales de activación cívica, imprescindibles desde una perspectiva transformadora, con la conformación de las bases sociales de progreso y los fundamentos del cambio electoral e institucional, desde la pluralidad y la profundización democrática frente a los riesgos involucionistas de las derechas reaccionarias.

Es conveniente aprender de ella para abordar de forma realista pero ambiciosa los nuevos retos de esta nueva década con un nuevo proyecto de país y la necesaria modernización socioeconómica y medioambiental. Y, específicamente, en este nuevo ciclo político, avanzar en la conformación del llamado frente amplio en torno a esos dos grandes ejes transformadores: justicia social e igualdad (incluida la de género), y democratización política (incluida la territorial), participativa y solidaria. Es el proceso participativo, democratizador y unitario, todavía necesario, que nos ha legado el movimiento 15M.

Una Feria del Libro de Cádiz 2026 para llenar el Baluarte de niñas y niños lectores

  La cita, que contará con alrededor de 130 actividades entre el 26 de junio y el 5 de julio, refuerza su programación infantil y juvenil Lo...