Pepe Chamizo, el Defensor de las causas ganadas
José Chamizo, en su 'refugio' de Jerez tras una denuncia archivada: "He tenido cosas peores; me han intentado matar tres veces"
El cura Chamizo, ex Defensor del Pueblo Andaluz, y al frente de la ONG Voluntarios por Otro Mundo, sigue a sus 76 años trabajando con colectivos vulnerables. Habla sobre inmigración, prisiones, política y sobre una denuncia que nunca le quitó el sueño
El defensor de las causas ganadas
A José Chamizo de la Rubia (Los Barrios, 1949) no le hacen falta grandes presentaciones, porque es conocida su labor durante las últimas cuatro décadas, en las que se ha dedicado —desde distintos cargos de responsabilidad— a atender a colectivos sociales en riesgo de exclusión, o directamente excluidos.
Se ordenó como sacerdote en 1978, es doctor en Historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y licenciado en Historia Contemporánea, pero también es poeta, dramaturgo y activista social. Fue Defensor del Pueblo Andaluz durante 17 años, en los que presentó 16 informes especiales al Parlamento de Andalucía y se convirtió en una voz incómoda pero necesaria frente a las administraciones públicas. Lo expulsaron por unanimidad y eso, dice, es su mayor orgullo.
Chamizo forjó su compromiso con los más vulnerables desde las calles de Algeciras, donde trabajó en la lucha contra las drogodependencias mucho antes de que fuera una prioridad institucional. Ha fundado asociaciones, coordinadoras y federaciones en defensa de drogodependientes, enfermos de sida, inmigrantes, presos y menores en riesgo, antes de ser Defensor del Pueblo Andaluz.
Ahora lidera una ONG, Voluntarios por Otro Mundo, con la que sigue ayudando a quienes no alcanza la Administración. O llega tarde. Sus más de 40 años de servicio le han valido decenas de reconocimientos, entre ellos el Doctor Honoris Causa por la Universidad Pablo de Olavide y nombramientos como ser Hijo Predilecto de Los Barrios y de la Provincia de Cádiz.
"Yo siempre he sido hiperactivo. De niño, si se diagnosticara entonces, me hubieran puesto en tratamiento", comenta. La infancia la pasó "descubriendo cuevas", pero también conociendo muy de cerca la precariedad y problemones sociales a los que, posteriormente, dedicó su vida. En su casa conoció la solidaridad —"mi madre repartía todo lo que tenía"—, y también la lectura, porque devoraba muchos libros que tenía su padre en su extensa biblioteca. "Eso te da un freno ante el dolor de la vida", reflexiona.
La entrevista a José Chamizo de la Rubia tiene lugar en el centro de barrio Pedro Palma de Jerez, en el Polígono San Benito, donde tiene su sede Voluntarios por Otro Mundo, que no es otra cosa que un pequeño despacho con tres mesas y multitud de recuerdos, como viñetas que le dedicó su buen amigo Andrés Vázquez de Sola.
Es su refugio, en la ciudad que lo acoge desde hace un año. Casualmente, casi coincide en el tiempo su mudanza con la denuncia por una presunta agresión sexual, archivada hace unas semanas. Pero son dos hechos que no están relacionados. De todo eso, y mucho más, habla en esta entrevista con su habitual tono didáctico y calmado.

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